La escena musical de Nueva York experimentó una transformación durante el inicio de la década de 1970 con la consolidación de la salsa. En 1971, el cantante cubano Justo Betancourt buscó integrar a Nelson González, quien en ese momento tenía 23 años, como ejecutante del tres en su orquesta. González mostró dudas iniciales sobre su capacidad para asumir el puesto en una agrupación de ese nivel profesional.
El timbalero Nicky Marrero, compañero de infancia de González, intervino para que el músico subiera al escenario. Marrero impulsó físicamente a González hacia la tarima durante una presentación, lo que marcó el inicio de su carrera profesional en las grandes ligas de la música tropical. Este evento permitió que el instrumentista superara sus inseguridades iniciales frente al público y sus colegas.
Antes de este periodo, Nelson González desempeñaba funciones como guitarrista en una iglesia evangélica. Su acercamiento al tres ocurrió de manera fortuita en la residencia del bajista Andy González. Tras encontrar el instrumento en dicho lugar, Nelson decidió iniciar un proceso de aprendizaje autodidacta, motivado por su interés en las estructuras de la música cubana.
La transición de la guitarra al tres cubano
González desarrolló una técnica personal mediante el estudio constante y la experimentación. Su formación previa en la guitarra le permitió adaptar conocimientos armónicos al tres, un instrumento de tres órdenes de cuerdas dobles. Esta dedicación resultó en un estilo que los productores y directores de orquesta comenzaron a solicitar para sus sesiones de grabación en los estudios neoyorquinos.
Con el tiempo, el músico se posicionó como uno de los treseros con mayor actividad en la industria discográfica de la época. Su participación en álbumes de diversos artistas contribuyó a definir el sonido del género durante los años de mayor auge de la salsa. La ejecución de González se caracterizó por la precisión rítmica y la integración del instrumento en arreglos orquestales complejos.
A pesar de haber nacido en Puerto Rico, la trayectoria de González se vinculó directamente con el tres cubano. Este instrumento es un elemento central en el son y otras expresiones del folclor de Cuba. El músico logró un nivel técnico que le permitió representar este sonido en escenarios internacionales, convirtiéndose en un referente para otros instrumentistas del Caribe.
Legado pedagógico y documentación del instrumento
Además de su labor como intérprete, Nelson González implementó un sistema para la enseñanza del tres. Fue uno de los primeros músicos en la escena de la salsa en documentar métodos de aprendizaje de manera sistemática. Mediante la creación de videos didácticos y manuales técnicos, facilitó el acceso al estudio del instrumento para nuevas generaciones de músicos fuera de Cuba.
Sus métodos de enseñanza abordan desde la afinación hasta las progresiones armónicas típicas del género. Esta labor educativa permitió que el tres cubano mantuviera su vigencia en contextos urbanos y académicos. La sistematización de estos conocimientos ayudó a preservar las funciones tradicionales del instrumento dentro de la sección rítmica de las orquestas de salsa.
La carrera de González abarca décadas de grabaciones y presentaciones en vivo. Su nombre aparece en los créditos de producciones fundamentales de la historia de la música latina. La transición de un joven músico de iglesia a un maestro del tres cubano forma parte de la historia técnica y cultural de la migración caribeña en los Estados Unidos.






