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El origen persa de la pijama: La prenda que nació para el calor y terminó en tu cama

Kenia Espinosa

2026-04-22

Hombre vistiendo una túnica roja bordada y pantalones blancos holgados tradicionales de estilo persa e indio.

La palabra pijama posee una historia que se remonta a más de 2,000 años en la antigua Persia. Aunque actualmente se asocia exclusivamente con el descanso nocturno, su origen y función inicial eran distintos. El término deriva del persa antiguo “payjama”, que significa literalmente “prenda para las piernas”. En sus inicios, esta vestimenta consistía únicamente en un par de pantalones sueltos diseñados para la movilidad.

Los pueblos persas e indios adoptaron estos pantalones holgados como una solución técnica ante el calor extremo de sus regiones. La estructura de la prenda permitía la circulación del aire, manteniendo el cuerpo fresco durante las actividades cotidianas. A diferencia de la concepción moderna, la pijama funcionaba como una ropa de día esencial para la vida en climas áridos y tropicales.

La influencia británica en la popularización de la pijama

El encuentro entre la cultura occidental y esta prenda ocurrió en el siglo XVIII, cuando los británicos llegaron a la India. Inicialmente, los colonizadores se burlaron de la vestimenta local por considerarla informal frente a los pesados trajes europeos de la época. Sin embargo, tras experimentar los veranos abrasadores de la región, los comerciantes y militares cambiaron su percepción sobre la utilidad de los pantalones indios.

Registros históricos de la época conservan cartas de comerciantes británicos donde describen a la pijama como el único elemento que les permitía mantener la comodidad bajo el sol intenso. Los colonos integraron la prenda a su uso diario, utilizándola no solo para dormir, sino para realizar sus labores habituales. Este proceso de apropiación cultural facilitó el traslado de la vestimenta hacia el continente europeo.

De ropa de día a uniforme mundial para dormir

Al regresar a Inglaterra, los viajeros llevaron consigo la palabra y la costumbre de usar pijamas. Durante el siglo XIX, la prenda se convirtió en un artículo de moda entre la alta sociedad londinense, aunque su uso todavía se limitaba mayoritariamente a los pantalones. La transición definitiva hacia el conjunto que conocemos hoy ocurrió a finales de la época victoriana, marcando un cambio en los hábitos de vestimenta íntima.

Para el año 1890, los fabricantes europeos añadieron una camisa a juego a los pantalones, creando el conjunto de dos piezas. Esta innovación desplazó gradualmente a los camisones largos que los hombres utilizaban tradicionalmente para dormir. La industria textil estandarizó el diseño, utilizando materiales como el algodón y la seda para mejorar la experiencia del usuario durante las horas de sueño.

Preservación del nombre original tras dos milenios

A pesar de las transformaciones en su diseño y uso, la pijama conservó su denominación original a través de los siglos. El idioma español adoptó el término manteniendo la raíz fonética persa, al igual que la mayoría de las lenguas occidentales. Este fenómeno lingüístico demuestra la persistencia de la identidad de la prenda a pesar de haber cambiado su función de ropa de día a uniforme global para el descanso.

En la actualidad, la pijama representa una industria masiva que integra tecnología en sus tejidos para regular la temperatura corporal. El análisis de su evolución permite comprender cómo las necesidades climáticas de una región terminaron definiendo la cultura del sueño en todo el planeta. La pijama sigue siendo un ejemplo de cómo una solución práctica de la antigüedad se transformó en un estándar de la vida moderna.

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