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El Mercado de San Juan habla chino: La razón detrás del cambio en sus pasillos

Kenia Espinosa

2026-04-15

Vendedor de carnes y embutidos en un local del Mercado de San Juan atendiendo a clientes en el Centro Histórico de la CDMX.

El crecimiento de la población asiática en el Centro Histórico de la Ciudad de México transforma la dinámica comercial del Mercado de San Juan. Los locatarios de este tradicional centro de abasto reportan que los ciudadanos chinos representan actualmente su mayor grupo de consumidores. Esta tendencia modifica la oferta de productos y la forma de comunicación en los puestos de carne.

Los comerciantes señalan que la demanda de este sector se concentra en variedades específicas de cárnicos. Los clientes buscan principalmente cerdo, res, cordero y pato. Sin embargo, el interés mayoritario reside en las vísceras y órganos, elementos fundamentales en la gastronomía de diversas regiones de China. Esta preferencia ha consolidado al mercado como un punto de distribución clave para dicha comunidad.

Locatarios aprenden mandarín para atender la demanda asiática

Para eliminar las barreras lingüísticas, los vendedores del Mercado de San Juan han optado por aprender el idioma mandarín. Muchos puestos exhiben ahora carteles con caracteres chinos y transcripciones fonéticas. Esta adaptación permite a los locatarios realizar transacciones directas y ofrecer cortes específicos sin necesidad de intermediarios o traductores externos.

Roberto, uno de los locatarios entrevistados, afirma que el 90% de sus clientes actuales pertenecen a la comunidad china. Aunque todavía surten a restaurantes mexicanos, el volumen de compra de los ciudadanos asiáticos ha desplazado a otros sectores. Los comerciantes han integrado a su vocabulario cotidiano términos técnicos en mandarín para identificar cada parte del animal.

Preferencia por la calidad y el consumo de vísceras en la CDMX

La comunidad china en la capital prioriza la calidad de los productos sobre el costo económico. Según testimonios de los propios consumidores, la frescura de la carne en el Mercado de San Juan es el factor determinante para su asistencia constante. Esta exigencia mantiene los estándares de selección de los proveedores que operan en el recinto de la calle de Ernesto Pugibet.

Javier, otro comerciante del lugar, demuestra el uso de términos como “Niu jian” para referirse al chamorro de res o “Paiku” para la costilla de cerdo. Otros productos con alta rotación incluyen la cola de res, la panza y el corazón de cerdo. La especialización de los puestos en carnes exóticas y cortes específicos facilita el acceso a ingredientes que no se encuentran en supermercados convencionales.

Impacto cultural y migratorio en el Centro Histórico

La presencia de la comunidad asiática en el mercado refleja los cambios migratorios en el primer cuadro de la ciudad. El intercambio cultural se manifiesta en los pasillos a través de saludos en mandarín y la convivencia diaria entre mexicanos y extranjeros. El Mercado de San Juan funciona como un puente vivo entre culturas, donde el comercio de alimentos sirve como eje de integración social.

Las autoridades de la Ciudad de México y la Secretaría de Desarrollo Económico monitorean estos cambios en los mercados públicos. La evolución del Mercado de San Juan hacia un centro de consumo multicultural asegura su vigencia económica. Los locatarios planean continuar con la capacitación en idiomas y la diversificación de su oferta para satisfacer las necesidades de la creciente población asiática en la zona.

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