La empresa mexicana La Moderna inició su trayectoria en 1959 bajo la dirección de los empresarios Carlos Escougal, Luis Dosal y Eduardo Monroy Cárdenas. Los fundadores adquirieron la fábrica de pastas a un grupo de extranjeros en la ciudad de Toluca. Desde sus orígenes, la visión del negocio consistió en alimentar a la población con productos de alta calidad al precio más bajo posible.

Para consolidar su crecimiento, la compañía enfrentó el reto de construir una red de logística eficiente. Los directivos buscaron eliminar la dependencia de terceros para controlar cada etapa de la producción. En 1970, la empresa adquirió su primer molino, lo que permitió procesar su propio trigo y reducir costos operativos de manera significativa.
Integración vertical: El secreto de La Moderna para resistir crisis económicas
La expansión continuó en 1980 con la fundación de su propia fábrica de empaques plásticos. Posteriormente, en 1992, integraron una planta de cartón corrugado para el embalaje de sus productos. Esta estrategia de integración vertical otorgó a La Moderna un control total sobre su cadena de valor, preparándola para escenarios económicos adversos.

Durante la crisis económica de 1994, mientras los precios de la canasta básica aumentaban drásticamente, La Moderna mantuvo sus costos estables. Su baja dependencia de insumos externos permitió que la empresa alimentara a México en un periodo de alta inflación. Este suceso fortaleció el vínculo de confianza entre la marca y los consumidores nacionales.
Impacto social y presencia de La Moderna en el mercado mexicano
En la actualidad, La Moderna produce aproximadamente 300,000 toneladas de pasta al año únicamente en territorio mexicano. Las estadísticas de mercado indican que, de cada diez sopas vendidas en el país, siete pertenecen a esta marca. Su presencia se extiende a diversos formatos, desde la tradicional sopa de letras hasta pastas gourmet y harinas.

El compromiso social de la empresa se manifiesta a través del apoyo a fundaciones como Un Kilo de Ayuda y diversos bancos de alimentos. Ante desastres naturales, la compañía destaca como una de las primeras en donar toneladas de producto para los damnificados. Estas acciones refuerzan su imagen como una empresa con responsabilidad social activa.
La Moderna como patrimonio alimenticio: ¿Por qué no se ha vendido?
A pesar de recibir ofertas de compra por parte de corporativos internacionales como Nestlé o Pepsico, los propietarios han rechazado las propuestas. La Moderna se mantiene como una empresa familiar y es considerada por muchos como un patrimonio alimenticio de los mexicanos. La dirección actual apuesta por la innovación tecnológica para mantener su liderazgo en el sector.
La compañía también ha expandido sus operaciones fuera de las fronteras nacionales, contando con una planta de producción en Cleburne, Texas. Esta infraestructura permite abastecer el mercado de los Estados Unidos, llevando el sabor tradicional de la pasta mexicana a la comunidad migrante. La Moderna continúa siendo un referente de la industria alimentaria nacional.






