La Organización de las Naciones Unidas (ONU) reporta que 200,000 personas mueren cada año por envenenamiento con pesticidas. Ante este panorama, comunidades de Yucatán reivindican la cocina como un espacio político liderado por mujeres. Estas acciones buscan proteger el derecho a sembrar, cocinar y decidir qué consumir frente al avance de la agroindustria.
Mujeres campesinas de localidades como Mama, Maní, Sinanché, Chechmil y Kantunil integran este movimiento. A través del colectivo Suumil Móok’táan, las participantes reflexionan sobre el vínculo entre la alimentación y la soberanía alimentaria. El grupo sostiene que la comida es uno de los primeros elementos que pierde un pueblo bajo procesos de colonización.
Durante el Encuentro de Mujeres Campesinas, las integrantes abordaron temas técnicos como los fermentos, la biotecnología y la transformación de alimentos. La iniciativa también enfatiza la importancia de documentar y comunicar los conocimientos tradicionales para asegurar su transmisión a las nuevas generaciones en la región maya.
El fogón como centro de resistencia y memoria colectiva
El pasado 15 de julio de 2026, el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida albergó el conversatorio “Mujeres, Milpa y Memoria desde el Fogón”. En este evento, se presentaron cortometrajes sobre recetas tradicionales y se discutió cómo el estilo de vida cotidiano constituye la base de la lucha por el territorio.
Las participantes, entre ellas Matilde Hoil, Fátima Castillo, Mine Xiu, Geisy García y Vallana Aguilar, compartieron sus visiones sobre la milpa. La moderación estuvo a cargo de Katia Rejón. El diálogo permitió analizar cómo las decisiones diarias y las rutinas en el hogar transforman los espacios y las visiones de la comunidad.
La propuesta busca reparar la relación entre las personas, el territorio y la comida. Para estas comunidades, la cocina no es solo un lugar de preparación de alimentos, sino un sitio de resistencia cultural. La defensa de las semillas y el rechazo a los agroquímicos forman parte de una estrategia integral de salud y autonomía.
Impacto de la agroindustria en la salud y el territorio
La agroindustria insiste en el uso de agroquímicos y pesticidas que afectan la salud humana y el medio ambiente. Las mujeres campesinas de Yucatán proponen alternativas basadas en el conocimiento ancestral y la gestión comunitaria de los recursos. Esta postura se alinea con las advertencias de organismos internacionales sobre los impactos de los pesticidas.
El colectivo Suumil Móok’táan promueve la reflexión sobre el género y la milpa como sistemas interconectados. La documentación de sus procesos permite que la información técnica sobre biotecnología campesina sea accesible para otros pueblos. La meta es fortalecer la red de productoras y asegurar la permanencia de la identidad maya.
La actividad en el Gran Museo del Mundo Maya representó un paso en la visibilización de estas luchas. Al compartir sus experiencias, las mujeres de Yucatán invitan a repensar el consumo de alimentos desde una perspectiva ética y política. La soberanía alimentaria se consolida así como un pilar para la reparación del tejido social en las comunidades rurales.






