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¿Por qué los mexicanos dejaron de comer quelites? La cifra que preocupa al campo

Kenia Mayran

2026-08-13

Imagen Nota Sabrosa

El consumo de quelites en México registró una disminución significativa durante las últimas cuatro décadas. Según datos documentados hasta el año 2021, la ingesta de estas plantas pasó de 16 kilogramos por persona al año en 1980 a solo 9 kilogramos en la actualidad, lo que representa una baja del 55 por ciento.

Este fenómeno responde a diversos factores sociales y económicos que han transformado los hábitos alimenticios de la población. La asociación de estas plantas con la escasez económica y la preferencia por productos ultraprocesados influyen en la reducción de su demanda en las zonas urbanas.

Factores que limitan el consumo de quelites en la dieta actual

La percepción social juega un papel determinante en la elección de alimentos. En la última década, el interés por productos de tendencia internacional ha desplazado a ingredientes tradicionales. Los especialistas señalan que el estigma social sobre los quelites afecta su presencia en las mesas mexicanas.

Además del factor cultural, el sistema de producción agrícola actual impacta la disponibilidad de estas plantas. El monocultivo, que prioriza la siembra de un solo producto en grandes extensiones de tierra, altera el ecosistema donde los quelites crecen de manera natural.

En los sistemas de agricultura industrial, los quelites suelen recibir el tratamiento de “hierba mala”. Esto provoca que los campos sean rociados con pesticidas para evitar su crecimiento, lo que reduce la oferta de estas plantas silvestres y afecta la biodiversidad del suelo.

La importancia de los quelites en el sistema de la milpa

Los quelites no son un cultivo aislado, sino que forman parte esencial de la milpa mexicana. Estas plantas crecen de forma simbiótica con la tríada mesoamericana compuesta por el maíz, el frijol y la calabaza, aportando nutrientes específicos al suelo y a la dieta humana.

Existen más de 350 tipos de quelites documentados en todo el territorio nacional. Entre las variedades más comunes se encuentran el epazote, el chipilín, las verdolagas, los quintoniles y las flores o guías de calabaza. Estas especies pueden ser tallos, hojas o flores.

La milpa permite que estas plantas surjan de forma espontánea según la temporada del año. Su presencia en los cultivos tradicionales funciona como un regalo de la tierra que no requiere de siembra intencionada, pero que fortalece la salud del ecosistema agrícola.

Estrategias para recuperar la tradición culinaria de los quelites

Para revertir la tendencia a la baja en el consumo, los expertos sugieren reaprender las técnicas de cocina tradicionales. La integración de quelites en sopas, guisados y ensaladas permite aprovechar su alto contenido en minerales y vitaminas esenciales para la salud.

Otra medida fundamental consiste en aumentar la demanda en los canales de comercialización local. Solicitar quelites en mercados y tianguis incentiva a los productores a mantener sus sistemas de milpa y a traer estos productos del campo a las ciudades.

La recuperación del consumo de quelites no solo beneficia la nutrición de la población, sino que también apoya la economía de los pequeños agricultores. Al consumir estas plantas, se fomenta la preservación de técnicas agrícolas que no dependen del uso intensivo de químicos.

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