Ofrendas ‘Aesthetic’: La Tendencia Minimalista que Genera Debate en Día de Muertos
Una nueva tendencia en redes sociales, conocida como ofrendas “aesthetic”, ha capturado la atención de miles de personas y, al mismo tiempo, ha encendido una conversación sobre la tradición, el significado y la evolución cultural del Día de Muertos en México. Estos altares, caracterizados por una paleta de colores neutros como el blanco, beige o crema, proponen una visión minimalista que contrasta con la explosión de color de las ofrendas tradicionales.

¿Qué Define a una Ofrenda ‘Aesthetic’?
Las ofrendas ‘aesthetic’ se distinguen por su enfoque en la armonía visual y la simplicidad, buscando integrarse con decoraciones de interiores modernas. En lugar del vibrante naranja del cempasúchil, el morado del papel picado o el rojo de algunos platillos, en estos altares predominan los tonos neutros. Se seleccionan cuidadosamente elementos como velas blancas, papel picado en colores hueso o beige y flores que mantengan una estética sobria.

Esta tendencia ha ganado popularidad principalmente entre generaciones más jóvenes, quienes comparten sus creaciones en plataformas como TikTok e Instagram. La controversia tomó fuerza en años recientes, cuando figuras públicas como la creadora de contenido Mariand Castrejón, “Yuya”, compartieron sus propias versiones de altares con estas características, generando miles de reacciones y comentarios.
El Corazón de la Tradición: Simbolismo y Color
Para entender el debate, es fundamental recordar el significado de los elementos en una ofrenda tradicional, una práctica que fusiona creencias prehispánicas y católicas, y que es reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Cada componente de un altar tradicional tiene una función espiritual específica. Las flores de cempasúchil, con su color naranja intenso, no solo decoran, sino que se cree que su aroma y color guían a las almas de los difuntos de regreso a casa. Las velas y veladoras representan el fuego y la luz que iluminan su camino, mientras que el papel picado, con sus variados y vivos colores, simboliza el viento y la fragilidad de la vida.

Otros elementos indispensables incluyen el agua para calmar la sed de las almas tras su largo viaje, la sal como elemento de purificación, y el copal o incienso para limpiar el lugar de malos espíritus. La comida y bebida, especialmente los platillos favoritos del difunto, se colocan para que los espíritus puedan disfrutar de su esencia.
Un Debate Cultural: ¿Evolución o Pérdida de Identidad?
La principal crítica hacia las ofrendas ‘aesthetic’ se centra en la posible pérdida de este profundo simbolismo. Quienes cuestionan esta tendencia argumentan que, al priorizar la estética minimalista sobre la tradición, los altares corren el riesgo de convertirse en un simple objeto decorativo, despojándolos de su función como un acto de memoria, amor y conexión espiritual con los seres queridos que han fallecido.

Algunos analistas y usuarios en redes sociales han calificado este fenómeno como un “blanqueamiento simbólico” de la cultura, donde se adoptan tendencias visuales globales que se alejan del “maximalismo mexicano”, caracterizado por la abundancia, el color y la celebración sensorial de la vida y la muerte.

Por otro lado, hay quienes defienden esta nueva expresión como una forma válida de reinterpretar la tradición y adaptarla a nuevos contextos y gustos personales. Argumentan que lo más importante es la intención de recordar a los difuntos, y que la estética del altar no debería restar valor a ese homenaje.
No Toda Ofrenda Blanca es ‘Aesthetic’
Es importante señalar que no todos los altares con predominancia de colores claros son parte de esta nueva tendencia. Existen tradiciones arraigadas en diversas comunidades de México que utilizan el blanco con un fuerte significado cultural. Un ejemplo notable son los altares monumentales de Huaquechula, en Puebla, donde el blanco representa la pureza del alma y se combina con otros elementos en estructuras de varios pisos que son una expresión de fe y tradición local, muy anterior a la moda de redes sociales.

La conversación sobre las ofrendas ‘aesthetic’ continúa abierta. Mientras algunos ven en ellas una amenaza a la autenticidad de una de las celebraciones más importantes de México, otros la consideran una manifestación de cómo las tradiciones se mantienen vivas, transformándose y dialogando con el presente.






