¿Lenny Kravitz cantando salsa? La historia del disco secreto producido por Emilio Estefan
Cuando pensamos en Lenny Kravitz, inmediatamente nos vienen a la mente chamarras de cuero, guitarras eléctricas y grandes éxitos del rock como “Are You Gonna Go My Way” o “Fly Away”. Sin embargo, el mundo de la música guarda secretos fascinantes que pocas personas conocen. Existe una grabación real, física y tangible donde este ícono del rock deja de lado los riffs pesados para sumergirse en el sabor latino, interpretando una canción en ritmo de salsa.
No se trata de un montaje hecho por fanáticos en internet ni de una creación reciente de la Inteligencia Artificial. Es una producción legítima que ocurrió a finales de la década de los 90 y que involucra a uno de los productores más importantes de la música latina: Emilio Estefan Jr.
El origen de una fusión inesperada en 1999
Para entender cómo sucedió esta curiosa colaboración, debemos remontarnos al año 1999. Fue una época dorada para la música latina a nivel mundial, conocida como el “Latin Boom”. En ese contexto, la cantante Gloria Estefan acababa de finalizar su exitosa producción titulada Alma Caribeña, un álbum que celebraba los ritmos tropicales y que consolidó aún más el sonido de Miami.
Aprovechando el impulso y la infraestructura musical que tenían en ese momento, al productor Emilio Estefan Jr. se le ocurrió una idea audaz: llevar a una estrella del rock anglosajón al terreno caribeño. El elegido fue Lenny Kravitz. El objetivo era explorar una posibilidad diferente, darle un “toque latino” a su estilo y ver qué resultado arrojaba esa mezcla de géneros.
La canción seleccionada para este experimento fue “Thinking of You”. Aunque el tema original pertenece al repertorio de Kravitz, esta versión transformó por completo su estructura rítmica, sustituyendo la batería de rock por las congas, el piano y los metales característicos de la salsa.
Un equipo de músicos de “Grandes Ligas”
Lo que hace que esta grabación sea una joya para los coleccionistas y amantes de la salsa no es solo la voz de Kravitz, sino la calidad de los músicos que lo acompañaron. Para que la canción sonara a salsa auténtica y no a una simple imitación, Emilio Estefan reclutó a verdaderos maestros del género.
En la percusión participó Edwin Bonilla, un nombre que resuena con fuerza en la industria salsera por su capacidad para marcar el ritmo con precisión y sabor. El piano estuvo a cargo del maestro cubano Paquito Hechavarría, una leyenda viviente que aportó el “tumbao” necesario para que la canción tuviera alma caribeña.
La base rítmica se completó con el bajo de Salvador Cuevas. “Sal” Cuevas es una figura histórica, conocido por haber sido el bajista de la Fania All-Stars y por revolucionar la forma de tocar el bajo en la salsa, introduciendo técnicas de funk y jazz. Finalmente, los arreglos y la trompeta fueron obra de Teddy Mulet, un músico versátil que también formó parte de las grabaciones de Gloria Estefan en aquella época.
Con este respaldo instrumental, Lenny Kravitz grabó las voces, logrando una pieza única donde su estilo vocal rasgado se funde con la clave de la salsa.
¿Por qué casi nadie ha escuchado esta canción?
Si la canción cuenta con grandes músicos y una estrella internacional, ¿por qué no sonó en la radio ni se volvió un éxito masivo? La respuesta radica en que esta versión de “Thinking of You” nunca se lanzó comercialmente de manera masiva.
La grabación se prensó en un formato de disco de vinilo (LP) exclusivamente promocional. Se fabricaron muy pocas copias, destinadas probablemente a DJs selectos o ejecutivos de la industria para “probar” el mercado o simplemente como una rareza de estudio. Al no salir a la venta en las tiendas de discos convencionales, el tema permaneció en el anonimato para el gran público.
Hoy en día, poseer una de estas copias físicas es el sueño de muchos coleccionistas. El vinilo existe, gira en las tornamesas de unos pocos afortunados y sirve como testimonio de que la música no tiene fronteras. Escuchar a Lenny Kravitz en este formato nos recuerda que, cuando hay talento y buenos músicos, cualquier género puede adaptarse y sorprender.
Esta historia nos confirma que la salsa es un ritmo universal, capaz de atraer incluso a las estrellas de rock más grandes del planeta, dejándonos con la curiosidad de imaginar qué otras “joyas perdidas” estarán guardadas en los archivos de los grandes estudios de grabación.






