La selección de Argentina enfrentó una crisis de uniformes durante el Mundial de México 1986. El equipo comandado por Carlos Bilardo requería playeras azules para el partido de cuartos de final contra Inglaterra. Las prendas de visitante proporcionadas originalmente carecían de la tecnología transpirable necesaria para el clima de la capital.

El encuentro previo contra Uruguay en Puebla evidenció el problema del peso de la tela. Los jugadores manifestaron incomodidad por el sudor acumulado en las fibras de algodón. Además, el intercambio de camisetas al finalizar ese juego redujo el inventario disponible para el siguiente compromiso oficial.
La búsqueda de uniformes en el mercado de Tepito
Carlos Bilardo solicitó a la marca Le Coq Sportif nuevas versiones de la playera azul. La empresa francesa notificó la imposibilidad de fabricar y entregar un pedido con tela ligera en menos de 72 horas. Ante la urgencia, el cuerpo técnico buscó alternativas en los comercios de la Ciudad de México.

Empleados de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) acudieron al tianguis de Tepito. En este mercado popular localizaron playeras de un tono azul similar al oficial pero de un material más delgado. El personal adquirió los juegos de uniformes necesarios para someterlos a un proceso de personalización inmediata.
Las costureras del Club América colaboraron en la modificación de las prendas. El trabajo incluyó la colocación de escudos de la AFA bordados de forma manual. También aplicaron números de color gris brillante, los cuales pertenecían originalmente a uniformes de fútbol americano, debido a la falta de dorsales estándar.
El impacto histórico de la vestimenta modificada
Los colaboradores realizaron perforaciones en la tela para mejorar la ventilación. Esta técnica artesanal permitió que los futbolistas enfrentaran las altas temperaturas del mediodía en el Estadio Azteca. El diseño final presentó diferencias visibles respecto al modelo utilizado en los partidos anteriores del torneo.
Diego Armando Maradona utilizó una de estas camisetas el 22 de junio de 1986. Durante ese partido, el capitán argentino anotó dos goles que forman parte del registro histórico del fútbol. La prenda utilizada por el futbolista alcanzó cifras récord en subastas internacionales de artículos deportivos décadas después.

La improvisación del cuerpo técnico resolvió un inconveniente técnico bajo presión. La historia de las playeras compradas en el comercio informal mexicano se integró a las crónicas del campeonato obtenido por Argentina. El origen de la vestimenta no impidió su validación por parte de los organizadores del evento.
La industria del deporte reconoce este suceso como un hito de la gestión logística. La combinación de recursos locales y trabajo manual aseguró que el equipo contara con el equipo adecuado. Actualmente, el relato de las camisetas de Tepito es un referente de la cultura popular vinculada al Mundial de 1986.






