Del Porfiriato al espacio: Los momentos que cambiaron la historia del taco

Kenia Espinosa

2026-03-18

Variedad de tacos y complementos en una mesa. El taco ha evolucionado de ser una cuchara comestible a un referente de la gastronomía mundial.

La evolución del taco: De la marginación social a la conquista del espacio

El taco constituye el elemento más representativo de la identidad nacional en México. Su presencia en la vida cotidiana de la Ciudad de México y el Estado de México es el resultado de un proceso histórico que involucra cambios en la estructura social, migraciones internas e incluso avances en la exploración tecnológica. A través de los siglos, este platillo ha transformado su percepción pública, pasando de ser un alimento restringido a los sectores populares a convertirse en un referente de la gastronomía global y un recurso alimentario en misiones espaciales.

El taco y la división de clases durante el Porfiriato

Durante el periodo histórico conocido como el Porfiriato (1876-1911), el consumo de alimentos en México reflejaba una marcada división socioeconómica. Las clases altas de la época, influenciadas por las tendencias culturales europeas, priorizaban el consumo de pan de trigo sobre los productos derivados del maíz. En este contexto, el taco y la tortilla se consideraban alimentos exclusivos de las clases bajas y los sectores rurales.

Personas en un mercado durante la época del Porfiriato en México, periodo donde el taco era alimento de los sectores populares.

La adopción de costumbres del “Viejo Mundo” relegó al maíz a un plano secundario en los banquetes oficiales y en los hogares de la élite. Sin embargo, esta marginación no detuvo el desarrollo de la cultura taquera en los barrios populares. La resistencia de la dieta basada en el maíz permitió que las técnicas de preparación se preservaran y evolucionaran, sentando las bases para la unificación gastronómica que ocurriría en las décadas posteriores a la Revolución Mexicana.

El taco de canasta: El pionero del comercio urbano en la capital

El proceso de urbanización de la Ciudad de México trajo consigo la necesidad de alimentos económicos y de fácil transporte. El primer tipo de taco que se comercializó de manera formal y masiva en las calles de la capital fue el taco de canasta. Aunque hoy es un símbolo de la CDMX, su origen se localiza en las regiones mineras de los estados de Hidalgo y Guanajuato.

Niños consumiendo tacos de canasta en la vía pública. Este tipo de taco fue el primero en venderse de forma masiva en la Ciudad de México.

Los trabajadores de las minas requerían un alimento que se mantuviera caliente durante largas jornadas y que fuera fácil de transportar en recipientes que conservaran la temperatura. La técnica de acomodar los tacos en una canasta envuelta en hule y tela permitió que el calor se preservara mediante el vapor. Al llegar a la Ciudad de México, esta modalidad de venta se adaptó rápidamente al ritmo de vida de la metrópoli, convirtiéndose en la primera opción de comida rápida para los trabajadores urbanos.

La tortilla en la exploración espacial: La misión del Discovery

El impacto del taco trascendió las fronteras terrestres en 1998. Durante la misión del trasbordador espacial Discovery, encargada de poner en órbita el telescopio espacial Hubble, el astronauta John Glenn incluyó a la tortilla en el menú oficial de la tripulación. Esta decisión no fue únicamente por preferencia personal, sino por las propiedades técnicas del alimento en condiciones de microgravedad.

El astronauta Rodolfo Neri Vela y tortillas en el espacio. John Glenn incluyó este alimento en la misión del Discovery en 1998.

A diferencia del pan tradicional, que genera migajas que pueden interferir con los sistemas electrónicos y de ventilación de la nave, la tortilla es un alimento que no se desmorona. Su flexibilidad permite envolver otros ingredientes de manera segura, facilitando la ingesta de alimentos en el espacio. Este evento marcó un hito en la historia de la gastronomía mexicana, demostrando la funcionalidad de la tortilla en entornos de alta tecnología.

El taco al pastor y la creación de la guarnición capitalina

La variante del taco al pastor es una de las más consumidas en la zona metropolitana. Aunque su técnica de cocción vertical tiene raíces en la migración libanesa, la combinación de ingredientes que lo caracteriza actualmente es un desarrollo local. La incorporación de la cebolla picada, el cilantro y la rebanada de piña es una innovación atribuida a la escena gastronómica de la Ciudad de México.

Fachada histórica de El Tizoncito en la Ciudad de México, lugar donde se atribuye el invento de la piña en el taco al pastor.

Específicamente, el establecimiento conocido como El Tizoncito se adjudica la creación de esta combinación durante la década de los 60. La acidez de la piña y el frescor de las hierbas se diseñaron para equilibrar el sabor de la carne de cerdo marinada en achiote. Esta configuración técnica de sabores se estandarizó en todos los puestos de la capital, definiendo lo que hoy se conoce internacionalmente como el taco al pastor auténtico.

La cochinita pibil y la introducción del cerdo en Yucatán

El taco de cochinita pibil representa uno de los ejemplos más claros de sincretismo cultural. Su origen se encuentra en el estado de Yucatán y está directamente vinculado a la llegada de los españoles durante la Conquista. Antes de este periodo, la dieta maya utilizaba el horno de tierra conocido como pib para cocinar diversas carnes de caza y vegetales.

Con la introducción del ganado porcino desde España, los habitantes de la península adaptaron sus técnicas ancestrales a esta nueva proteína. El uso del achiote, la naranja agria y el horneado bajo tierra transformaron la carne de cerdo en uno de los guisos más complejos de la cocina regional. La expansión de este platillo hacia el resto del país consolidó al taco de cochinita como un pilar de la oferta gastronómica en hogares y negocios de la zona centro.

Tacos de cochinita pibil con cebolla morada, platillo que nació en Yucatán tras la llegada del cerdo desde España durante la Conquista.

La historia del taco demuestra que se trata de un alimento en constante movimiento. Desde su papel como sustento de los sectores mineros hasta su validación en la élite científica de la NASA, el taco ha demostrado una capacidad de adaptación técnica y social única. Su evolución continúa siendo un reflejo de la historia de México y de su capacidad para integrar influencias externas sin perder la base de su tradición milenaria.

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