El cartel de “Se busca” de Willie Colón que puso en alerta al FBI

Kenia Espinosa

2026-02-11

Portada del álbum La Gran Fuga de Willie Colón diseñada como un cartel de Se Busca del FBI.

La historia de la portada de Willie Colón que investigó el FBI: El legado visual de Izzy Sanabria

La historia de la salsa no solo se escribió con instrumentos y voces, sino también a través de la imagen. En la década de los 70, el sello Fania Records revolucionó la industria musical no solo por su sonido, sino por la construcción de una identidad visual que reflejaba la realidad de los barrios latinos en Nueva York. Uno de los episodios más recordados en esta evolución fue el lanzamiento del álbum La Gran Fuga (The Big Break) de Willie Colón en 1970, cuya portada fue tan realista que motivó una investigación por parte del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Izzy Sanabria: El diseñador detrás de “Mr. Salsa”

El responsable de la estética visual de la Fania Records fue Izzy Sanabria, un artista y diseñador de origen puertorriqueño conocido en el medio como “Mr. Salsa”. Sanabria no solo se encargó de diseñar las portadas de los discos, sino que fue una figura central en la promoción del género, llegando a conducir programas de televisión dedicados a la música tropical.

 Izzy Sanabria diseñador de Fania Records junto a oficiales de policía en una imagen promocional de salsa.

Antes de la intervención de Sanabria, las portadas de los discos de música latina solían ser convencionales, mostrando a los artistas en poses de estudio o en ambientes de fiesta. Sanabria cambió esta narrativa al introducir elementos del arte pop, el cómic y, sobre todo, la estética de la calle. Su trabajo definió la imagen de figuras legendarias como Héctor Lavoe, Rubén Blades, Celia Cruz y Tito Puente, otorgándoles una presencia visual que competía con las grandes estrellas del rock y el pop anglosajón.

La Gran Fuga: Una portada que desafió a las autoridades

En 1970, Willie Colón y su orquesta preparaban el lanzamiento de su nuevo material discográfico. Sanabria propuso una idea que rompía con todo lo establecido: diseñar la portada como si fuera un cartel de “Se busca” (Wanted) emitido por el FBI. La imagen presentaba a un joven Willie Colón, apodado “El Malo”, con un aspecto desafiante, acompañado de sus huellas dactilares y una descripción que lo calificaba como “armado con un trombón y considerado peligroso”.

Portada del álbum La Gran Fuga de Willie Colón diseñada como un cartel de Se Busca del FBI.

El diseño incluía tipografía y sellos que imitaban a la perfección los documentos oficiales de las agencias de seguridad de Estados Unidos. El impacto fue inmediato. La distribución del disco en las calles de Nueva York y otras ciudades con alta población latina generó confusión entre los ciudadanos y las propias autoridades. El realismo del cartel era tal que el FBI inició una investigación para determinar si se trataba de un documento oficial falsificado o si el artista realmente contaba con antecedentes penales que justificaran dicha difusión.

El impacto en la familia y la comunidad latina

La polémica no se limitó a las oficinas gubernamentales. La narrativa visual de Sanabria caló hondo en el entorno cercano de los músicos. Se registra que incluso la abuela de Willie Colón se alarmó al ver la portada, llegando a creer que su nieto se encontraba prófugo de la justicia. Este tipo de anécdotas refuerzan la idea de que la salsa, en ese periodo, había dejado de ser solo música para bailar y se había convertido en un reflejo de la vida cotidiana, marcada por la desigualdad, el crimen y la búsqueda de identidad.

La salsa como crónica de la calle y la identidad

Bajo la dirección visual de Izzy Sanabria, la salsa comenzó a narrar historias de los barrios de Brooklyn y el Bronx. Las portadas de discos como Crime Pays o Lo Mato continuaron con la temática del “gangster” latino, una imagen que, aunque polémica, servía para visibilizar a una comunidad que se sentía excluida del sueño americano. Sanabria utilizó el diseño gráfico como una herramienta de orgullo latino, mezclando la salsa con la rebeldía de la calle.

El FBI finalmente determinó que la portada de La Gran Fuga era una pieza de arte publicitario y no un intento de suplantación de identidad oficial. Sin embargo, el objetivo de Sanabria se cumplió: el disco se convirtió en un éxito de ventas y la imagen de Willie Colón como el “rebelde del trombón” quedó grabada en la memoria colectiva. Esta estrategia de mercadotecnia visual es considerada hoy en día como una de las más brillantes en la historia de la música latina.

El legado de la Fania Records en la actualidad

La influencia de Izzy Sanabria y la Fania Records persiste en la estética de los géneros urbanos contemporáneos. La capacidad de unir la música con un concepto visual sólido permitió que la salsa trascendiera las fronteras de Nueva York y llegara con fuerza a México, donde la cultura sonidera adoptó estos ritmos como propios. En municipios como Naucalpan y Chimalhuacán, la iconografía de la Fania sigue presente en bardas pintadas y carteles de eventos musicales.

La labor de Sanabria fue fundamental para que la salsa fuera respetada como un movimiento cultural integral. Al dotar a los artistas de una imagen poderosa y auténtica, facilitó que el público se identificara no solo con las letras, sino con la figura humana detrás del instrumento. La historia de la portada que investigó el FBI es un recordatorio de que el arte, cuando es honesto y refleja su realidad, tiene el poder de movilizar incluso a las instituciones más rígidas.

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