El cantante que confundió al dueño de Fania: La historia del hombre con la voz idéntica a Héctor Lavoe
La voz de Héctor Lavoe es un tesoro de la música latina. Su timbre, su cadencia para “sonea” y su estilo único lo convirtieron en una figura irrepetible. Por eso, cuando el “Cantante de los Cantantes” se fue, dejó un vacío que nadie ha podido llenar. Sin embargo, a principios de los años 90, una voz surgió en la radio y dejó a todos los salseros con la boca abierta: sonaba exactamente igual a la de Héctor.
Esta es la increíble historia de Van Lester, un cantante puertorriqueño cuyo parecido vocal con Lavoe fue tan asombroso que no solo lo llevó a la fama, sino que lo hizo protagonista de uno de los episodios más curiosos en la historia del sello Fania Records, al punto de confundir a su propio fundador, Jerry Masucci.
La búsqueda del sucesor de un rey
Tras la partida de Héctor Lavoe, la industria de la salsa buscaba, casi de manera desesperada, una figura que pudiera ocupar su trono. Era una tarea imposible. La combinación de talento y carisma de Lavoe era única. Pero en 1992, un tema comenzó a sonar con fuerza en las estaciones de radio, se llamaba “Soy La Voz”.
La canción era una declaración contundente: “Soy la voz que dieron por muerta”. El público quedó impactado. Los programadores de radio recibían llamadas preguntando si se trataba de una grabación inédita de Héctor. Pero el intérprete era otro, un cantante boricua llamado Van Lester, quien ya tenía una carrera y había grabado previamente con el músico Frank Ferrer.
La anécdota que lo cambió todo: “Yo no grabé ese disco”
El parecido vocal de Van Lester era tan perfecto que la noticia llegó a oídos del hombre más poderoso de la salsa en ese momento: Jerry Masucci, cofundador y propietario de Fania Records. La leyenda, contada en el video que narra esta historia, dice que Masucci iba en su vehículo cuando escuchó “Soy La Voz” en la radio.
Sorprendido, le preguntó a su acompañante: “¿Cuándo grabamos este disco con Héctor? No recuerdo tener esto en el catálogo”. Masucci estaba convencido de que era una de sus propias producciones perdidas. Al enterarse de que se trataba de otro cantante, no lo dudó y buscó a Van Lester. El éxito de la canción era tan grande que el cantante ya estaba siendo contratado para hacer espectáculos y homenajes a Lavoe por todo el continente.
El disco que Héctor Lavoe no pudo terminar
Jerry Masucci le hizo a Van Lester una propuesta sin precedentes. Héctor Lavoe había dejado un álbum inconcluso, con grabaciones que había comenzado a realizar hacia 1986 pero que, por sus problemas personales y de salud, nunca pudo terminar. Masucci le pidió a Van Lester que entrara al estudio y completara ese trabajo.
El resultado fue el álbum “Hector Lavoe & Van Lester: The Master & the Protege” (El Maestro y el Protegido), lanzado por Fania en 1993. En esta producción, Van Lester no solo canta temas completos, sino que en algunas canciones termina estrofas que el propio Lavoe había dejado a medias. Es un disco único, un experimento que unió la voz del maestro con la de su “doble” vocal.
Una voz para la fama: ¿Bendición o limitante?
El increíble parecido con la voz de Héctor Lavoe le abrió a Van Lester las puertas de la industria y le dio un reconocimiento que pocos artistas logran. Le permitió grabar con el sello más importante de la salsa y ser parte de la historia de su más grande ídolo.
Sin embargo, esta misma cualidad también pudo haber limitado su carrera. Al estar tan ligado a la imagen y sonido de Lavoe, le fue difícil desarrollar y posicionar un estilo propio que le permitiera construir una carrera a largo plazo con su propio nombre. A pesar de todo, la historia de Van Lester queda como un testimonio fascinante del impacto imborrable que dejó “El Cantante de los Cantantes”.






