El 16 de abril de 1964, la Ciudad de México registró un evento que vinculó la ingeniería moderna con la cosmogonía prehispánica. El traslado del monolito de Tláloc desde el estado de México hacia el Museo Nacional de Antropología coincidió con una tormenta atípica.
El proyecto del Museo Nacional de Antropología de Adolfo López Mateos
En 1962, el presidente Adolfo López Mateos impulsó la creación de un recinto para albergar la riqueza arqueológica del país. El secretario de Educación, Jaime Torres Bodet, denominó al proyecto como el “monumento de monumentos”.

El arquitecto Pedro Ramírez Vázquez recibió la instrucción de construir el museo en un periodo de 19 meses. El diseño incluyó materiales como mármol, cristal, bronce y aluminio, además de una columna grabada que sostiene un paraguas monumental.
La resistencia en San Miguel Coatlinchán por el monolito
La pieza central para la entrada del museo se localizó en San Miguel Coatlinchán, a las orillas del antiguo lago de Texcoco. Se trata de un bloque de piedra de 168 toneladas y siete metros de altura, tallado hace más de mil años.

Los habitantes de la comunidad se opusieron a la remoción de la pieza, pues la consideraban su protector y el alma del pueblo. Los pobladores bloquearon caminos y enfrentaron a las autoridades para evitar que la deidad saliera de su territorio original.
La logística para mover 168 toneladas de piedra basáltica
El gobierno federal implementó la Operación Coatlinchán en marzo de 1964 para ejecutar el traslado. Los ingenieros construyeron un tráiler especial con 72 llantas para soportar el peso de la estructura de basalto.

Durante la ruta, el equipo técnico removió cables de alta tensión y reforzó diversos puentes para permitir el paso del convoy. El trayecto avanzó a paso de hombre desde el Estado de México hasta el Bosque de Chapultepec.
La inundación de la Ciudad de México el 16 de abril de 1964
A las 15:00 horas del 16 de abril, el contingente ingresó al Paseo de la Reforma ante miles de espectadores. A pesar de ser temporada de sequía, el cielo se oscureció y comenzó una lluvia torrencial que los meteorólogos no previeron.

La precipitación provocó inundaciones en las vialidades principales y el colapso del tráfico en la capital. Los asistentes buscaron refugio mientras el gigante de piedra avanzaba hacia su destino final en el nuevo museo.
El debate arqueológico entre Tláloc y Chalchiuhtlicue
Años después del evento, diversos arqueólogos analizaron las características iconográficas del monolito. Algunos expertos sugieren que la figura representa a Chalchiuhtlicue, la deidad de las aguas horizontales y consorte de Tláloc.

Esta interpretación se basa en los elementos decorativos de la piedra, que coinciden con la diosa de los ríos y las tormentas. Actualmente, la pieza permanece en la entrada del Museo Nacional de Antropología como símbolo de la historia mexicana.






