El fundador de Sonido La Changa, Ramón Rojo Villa, compartió una anécdota sobre la detención que sufrió hace cinco décadas por órdenes de Arturo Durazo Moreno. El entonces jefe de la Policía y Tránsito del Distrito Federal, conocido como “El Negro” Durazo, encabezó un operativo en un baile donde participaba el sonidero. Los hechos ocurrieron en la colonia Romero Rubio de la Ciudad de México.

Rojo Villa explicó que el evento se realizaba en un inmueble ubicado en la calle Damasco número 10. El sonidero participaba en una serie de bailes dominicales organizados por Roberto Rueda Hernández, alias “Rolas”. Según el relato del músico, las autoridades consideraron la reunión como un baile clandestino debido a la falta de permisos oficiales para su ejecución.
El operativo policial en la colonia Romero Rubio
Durante la transmisión de una entrevista, el líder de Sonido La Changa detalló la llegada de las patrullas al lugar. Los elementos policiales ingresaron al recinto y procedieron a separar a los asistentes por grupos. Rojo Villa mencionó que los oficiales agruparon a los hombres y a las mujeres en sectores distintos antes de realizar los traslados a las dependencias correspondientes.

La policía trasladó a los detenidos a los separos de la calle 20 de Noviembre, en el centro de la capital. Ramón Rojo permaneció en las celdas del sótano junto con el resto de los participantes del evento. El sonidero señaló que en aquel periodo las redadas en bailes populares eran una práctica recurrente por parte de las fuerzas de seguridad capitalinas.
El careo entre Ramón Rojo y Arturo Durazo Moreno
El momento de mayor tensión ocurrió cuando Arturo Durazo Moreno descendió a la zona de celdas para confrontar a los responsables del sonido. Rojo Villa recordó que el jefe de la policía preguntó directamente por la identidad de la persona que operaba La Changa. Ante la insistencia del funcionario, el sonidero aceptó su responsabilidad desde el fondo de la celda.

De acuerdo con el testimonio, Durazo Moreno utilizó un lenguaje agresivo y amenazó con encarcelar de forma permanente al músico. El funcionario recriminó la organización del evento y la alteración del orden público en la zona de la Romero Rubio. Ramón Rojo describió este suceso como uno de los encuentros más significativos de su trayectoria profesional debido a la jerarquía del personaje involucrado.
La liberación de los detenidos y la protesta ciudadana
La estancia en los separos concluyó tras una movilización de los familiares de los asistentes. Las madres de los jóvenes detenidos se congregaron en la explanada de la calle 20 de Noviembre para exigir la liberación de sus hijos. La presencia de los ciudadanos frente a las oficinas de la policía presionó a las autoridades para agilizar el proceso de salida.

Finalmente, la administración de Durazo permitió la salida de Ramón Rojo y los demás involucrados tras el pago de una multa administrativa. Este incidente forma parte de la historia oral del movimiento sonidero en México, el cual enfrentó periodos de estigmatización y persecución durante las décadas de 1970 y 1980. La anécdota resalta las dificultades que enfrentaban los promotores de la música tropical en los barrios populares.






