Sonido La Changa: El pionero que llevó la cumbia de Tepito al mundo
Antes de que las plataformas digitales decidieran qué canción se volvería viral, el éxito de un artista se medía en las calles, en los bailes de barrio y en la selección musical de una figura clave: el sonidero. En México, uno de los nombres más importantes de este movimiento es Ramón Rojo, líder de Sonido La Changa, a quien se le atribuye el impulso de leyendas de la cumbia y la salsa.
La historia del movimiento sonidero está ligada a la necesidad de la gente de escuchar y bailar la música que no sonaba en la radio comercial. En ese contexto, personajes como Ramón Rojo se convirtieron en curadores musicales, viajando para conseguir discos de vinilo de Colombia, Puerto Rico o Estados Unidos y presentándolos en fiestas populares. Su labor fue fundamental para que artistas como Los Ángeles Azules, Celso Piña, Maelo Ruiz y Gilberto Santa Rosa se dieran a conocer entre el público mexicano.
¿Quién es Ramón Rojo y cómo nació Sonido La Changa?
Ramón Rojo Villa, originario del emblemático barrio de Tepito en la Ciudad de México, es el fundador de Sonido La Changa. Su historia comenzó en la década de los 60, cuando la música tropical era la reina de los salones de baile. Sin embargo, fue en los años 70 cuando su papel se volvió crucial.
En una época sin internet ni servicios de streaming, los artistas dependían de la difusión en vivo. Grupos y cantantes se acercaban a sonideros consolidados como La Changa para que programaran sus canciones en los eventos masivos. Un tema que sonaba en el equipo de Ramón Rojo tenía garantizado llegar a los oídos de miles de bailadores en una sola noche, convirtiéndose en un éxito de manera orgánica, de barrio en barrio.
El “saludo”: El sello personal de la cultura sonidera
Una de las características más distintivas y queridas del ambiente sonidero son los “saludos”. Esta tradición, popularizada por pioneros como Ramón Rojo, consiste en enviar mensajes personalizados en medio de una canción. El sonidero, con su estilo único, nombra a familias, amigos, parejas y hasta manda recados a los exnovios o exnovias de los asistentes.

Este elemento creó una conexión directa y personal entre el sonidero y su público, haciendo que cada baile fuera una experiencia única. El saludo se convirtió en una forma de reconocimiento social dentro de la comunidad, un grito de presencia que quedaba inmortalizado en las grabaciones de los eventos, que luego circulaban en casetes por toda la ciudad.
De la calle al reconocimiento como Patrimonio Cultural
El movimiento sonidero no solo se quedó en Tepito. Rápidamente se expandió a otras colonias populares de la Ciudad de México y el área metropolitana, como la Buenos Aires, la Martín Carrera y, de manera muy especial, al Peñón de los Baños, considerado otra de las grandes cunas sonideras.
Aunque en sus inicios fue un fenómeno callejero, la importancia de esta expresión cultural ha sido finalmente reconocida. En octubre de 2023, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México declaró a la Cultura Sonidera como Patrimonio Cultural Inmaterial de la CDMX. Este nombramiento protege y valora la labor de los sonideros como difusores musicales, cronistas de barrio y generadores de identidad y cohesión social.
El legado de Ramón Rojo y Sonido La Changa va más allá de la música. Representa la historia de cómo la gente se apropió de la cultura, creando sus propios medios de difusión y convirtiendo las calles en las más grandes pistas de baile, un fenómeno que sigue vivo y vibrante hasta el día de hoy.






