En 1971, el panorama de la música latina experimentó una transformación con el lanzamiento de “Sonido Bestial”. Esta pieza, interpretada por el dúo Richie Ray y Bobby Cruz, se consolidó como un referente de la salsa brava a nivel internacional.
La composición destaca por la integración de elementos de la música clásica dentro de los ritmos afrolatinos. El pianista Richie Ray utilizó su formación académica para fusionar la técnica europea con el tumbao del Caribe.
El solo de piano que desafió las reglas del género
Uno de los momentos más representativos de la canción ocurre durante el intermedio instrumental. En esta sección, Richie Ray ejecuta un solo de piano que adapta fragmentos de la obra de Frédéric Chopin.
Específicamente, Ray retoma la complejidad técnica del Estudio Op. 10, n.º 12, conocido como el “Estudio Revolucionario”. El músico traslada las escalas rápidas y la intensidad del romanticismo al contexto de una orquesta de salsa.
Esta adaptación no solo demostró la destreza técnica de los intérpretes, sino que también rompió con las estructuras convencionales de la época. El resultado fue una sonoridad que los seguidores del género calificaron como innovadora.
Un legado que trasciende cinco décadas en la música
A más de 50 años de su publicación original, “Sonido Bestial” mantiene su vigencia en las plataformas digitales y estaciones de radio. La canción forma parte del álbum homónimo lanzado bajo el sello Vaya Records, subsidiaria de Fania.
La crítica musical coincide en que esta obra permitió que la salsa fuera percibida con un mayor nivel de sofisticación técnica. La mezcla de la “calle” con la academia abrió puertas a nuevas experimentaciones sonoras en la década de los setenta.
Richie Ray y Bobby Cruz lograron, a través de esta pieza, un reconocimiento que los llevó a los escenarios más importantes del mundo. La figura de Chopin en la salsa permanece como un ejemplo de la universalidad de la música.






