Cabo E: La historia del rezo africano que Richie Ray y Bobby Cruz convirtieron en un himno de la salsa
Hay canciones que nacieron para la fiesta, temas que desde el primer segundo se apoderan del cuerpo y obligan a pararse a bailar. “Cabo E” de Richie Ray y Bobby Cruz es una de ellas. Desde que los primeros acordes del piano y la fuerza de los metales irrumpen, se desata una energía que ha puesto a bailar a generaciones enteras. Sin embargo, detrás de este clásico del boogaloo y la salsa se esconde una historia profunda, un canto poderoso que conecta con las raíces espirituales de África.
Lanzada en 1967, la canción formó parte del álbum “Jala Jala y Boogaloo”, el tercer trabajo discográfico de la legendaria dupla. En una época donde el boogaloo fusionaba el son montuno con el R&B, Richie Ray y Bobby Cruz crearon un sonido único que no solo era bailable, sino que también estaba cargado de un significado que muchos de sus seguidores desconocían.
Un Canto a los Orishas: La Religión Yoruba en la Pista de Baile
“Cabo E” no es solo una canción con una letra pegajosa; es una invocación y una alabanza a deidades de la religión Yoruba. Esta tradición espiritual, originaria de África Occidental (principalmente de lo que hoy es Nigeria), llegó al continente americano y se asentó con fuerza en el Caribe a través de los africanos esclavizados. En países como Cuba y Puerto Rico, estas creencias se sincretizaron y se mantuvieron vivas, influyendo profundamente en la cultura y, por supuesto, en la música.
La letra de la canción es un claro ejemplo de esta herencia. A través de sus versos, Bobby Cruz canta a los orishas, las deidades que representan las fuerzas de la naturaleza y los principios universales en la cosmogonía Yoruba.
Changó: El Dios del Trueno, los Tambores y el Baile
El protagonista principal de “Cabo E” es Changó (o Shango), una de las deidades más importantes y veneradas del panteón Yoruba. Changó es el orisha de la justicia, los truenos, los rayos, el fuego, los tambores y la danza. Se le representa como un rey guerrero, viril y poderoso, conocido por su liderazgo, su fortaleza y su pasión por la música y el baile.
Cuando en la canción se escuchan frases como “El cargo Chango butingua guango” o “Bailo Chango que viva Chango”, se está alabando directamente a esta deidad. La propia estructura musical del tema, con su percusión dominante y su ritmo explosivo, parece un reflejo sonoro de la energía de Changó. Es una celebración de su poder y su conexión con los elementos que hacen vibrar el alma: el tambor y el baile.
Aina, la Orisha que Detiene las Guerras
La canción no solo se centra en Changó. También se invoca a otra deidad importante: Aina. En la tradición Yoruba, Aina es una orisha que, según las creencias, vino al mundo para detener las guerras y los conflictos. Es una figura de protección a la que se le pide amparo contra todos los males.
El coro “Aina na buca ca”, que se repite a lo largo del tema, es una petición de protección y una alabanza a esta deidad. De esta manera, la canción se convierte en un rezo doble: por un lado, celebra la fuerza y la alegría de vivir de Changó, y por otro, pide la paz y la protección de Aina.
El Giro Espiritual de los “Reyes de la Salsa”
La profunda conexión de Richie Ray y Bobby Cruz con temas religiosos no se limitó a la santería o la religión Yoruba. Años después de grabar “Cabo E”, en 1974, ambos artistas experimentaron una profunda conversión al cristianismo evangélico. Este cambio marcó un antes y un después en su carrera.
A partir de ese momento, su música se centró en mensajes cristianos, y aunque nunca abandonaron la salsa, el contenido de sus letras cambió radicalmente. “Cabo E” permanece como un testimonio de su primera etapa, una época en la que su música no solo era un fenómeno bailable, sino también un vehículo para expresar y mantener vivas las ricas tradiciones espirituales que forman parte del ADN de la cultura caribeña.






