Si tu celular hablara, ¿Qué chismecito se aventaría sobre ti?

Kenia Espinosa

2026-01-17

Así te mira tu celular cada vez que buscas "remedios para la cruda" o stalkeas a tu ex. Él lo sabe TODO.

Si tu celular hablara… ¿Qué chisme contaría de ti?

A ver, comadre, seamos honestas. Después de nuestra familia y quizás la mejor amiga, ¿quién nos conoce mejor que nuestro celular? Ese aparatito que llevamos a todos lados, desde el baño hasta la cama. Es el guardián de nuestros secretos, el testigo de nuestras lágrimas y el cómplice de nuestras risas. Pero, ¿te has puesto a pensar qué pasaría si un día, así de la nada, le saliera lo parlanchín?

Imagina la escena: estás tranquila tomándote tu café y de repente oyes una vocecita que sale de tu bolsa: “Uff, si yo les contara…”. ¡Qué susto! Pero después del infarto, vendría el pánico. Porque si ese celular soltara todo lo que sabe, más de una quedaríamos en evidencia. Así que, en un divertido ataque de sinceridad, vamos a explorar qué chismes contaría de nosotras nuestro fiel compañero tecnológico.

El historial de búsqueda: Tu confesionario personal

Aquí es donde empezaría el verdadero drama. Nuestro historial de Google es como el diario que nunca escribimos, pero mil veces más vergonzoso. El celular, sin pelos en la lengua, empezaría a gritar: “¡Ayer a las 3 de la mañana buscó ‘síntomas de infarto por estrés’ y cinco minutos después ‘cómo hacer micheladas de mango’!”.

Revelaría esas búsquedas que hacemos cuando nadie nos ve. Desde “oración para que mi jefe no me regañe” hasta “cómo saber si le gusto por WhatsApp”. Y ni hablar de las preguntas de salud que le hacemos a Google en lugar de ir al doctor, o cuando buscamos la letra de esa canción de Los Ángeles Azules que nos llega al corazón para cantarla a todo pulmón. Nuestro celular expondría que somos una mezcla de hipocondríacas, expertas en remedios caseros y detectives privados. ¡Qué oso!

La galería de fotos: El museo de la vanidad y los memes

Si el historial de búsqueda es el confesionario, la galería de fotos es el detrás de cámaras de nuestra vida. El celular, con un tonito burlón, diría: “¿Ven esa foto tan bonita que subió a Facebook? ¡Pues yo tengo las otras 47 selfies que no le gustaron! En una salía con el ojo chueco, en otra se le veía la papada…”.

Contaría que tenemos más capturas de pantalla de chismes que fotos de paisajes. Expondría nuestra colección de memes para toda ocasión y, peor aún, esas fotos viejitas que guardamos de cuando usábamos pantalones a la cadera y nos sentíamos lo máximo. La galería es la prueba de que para lograr esa foto perfecta, hay todo un proceso de producción que incluye encontrar el ángulo correcto para que la luz nos favorezca. Nuestro celular lo sabe, y no dudaría en contarlo.

Los chats: La doble cara de la comunicación

¡Ay, los chats! Aquí es donde la cosa se pone buena. El celular sabe perfectamente que no somos la misma persona en el grupo de la familia que en el grupo de las comadres. Mientras que en uno ponemos “Buenos días, familia. Bendiciones para todos 🙏”, en el otro estamos mandando un audio de cinco minutos quejándonos de la tarea que le dejaron al niño.

Nuestro teléfono sería el primero en chismear: “Le dijo a su suegra ‘claro que sí, con mucho gusto voy’, pero a su amiga le escribió ‘¡no la soporto, mana, pero ni modo!’”. Expondría cómo analizamos cada palabra de un mensaje, cómo le tomamos captura para pedir segundas opiniones y cómo dejamos en “visto” a quien no nos conviene contestarle rápido. Los chats son el epicentro de nuestra vida social y nuestro celular tiene palco preferencial.

Al final, aunque nos dé risa (y un poquito de miedo) pensarlo, nuestro celular es el cofre de nuestros tesoros: guarda las fotos de nuestros hijos, las conversaciones con la gente que amamos y la música que nos pone a bailar mientras hacemos el quehacer. Es nuestro cómplice silencioso. Así que, por si las moscas, mejor vamos a ponerle una contraseña más difícil, no vaya a ser que un día de estos sí aprenda a hablar.

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