Guía de supervivencia para el recalentado: ¡Sácale provecho a las sobras de Navidad!
La mañana del 25 de diciembre tiene un olor característico: una mezcla del ponche de ayer, el pino de Navidad y, por supuesto, el aroma inconfundible del recalentado que ya se está calentando en la estufa. Para muchas, es el mejor desayuno del año; para otras, el inicio de una maratón de comer pavo y romeritos hasta Año Nuevo.
El recalentado es una bendición de la abundancia, pero también puede ser un reto. ¿Cómo evitar que la familia se aburra de comer lo mismo? ¿Cómo guardar todo para que no se eche a perder? ¡Guerra avisada no mata soldado… ni te empacha! Aquí te dejamos la guía definitiva para sobrevivir y hasta disfrutar el recalentado como una reina.
1. ¡Dale la vuelta a la tortilla! Transforma tus platillos
El secreto para no aburrirse no es comer menos, sino comer diferente. El ingenio es tu mejor ingrediente. En lugar de servir el mismo plato una y otra vez, dale una nueva vida a esas sobras.
- El pavo o la pierna: Deshébralos. Con esa carne puedes hacer unas tortas espectaculares con aguacate y chipotle, unos tacos dorados, un relleno para empanadas o hasta unos chilaquiles mañaneros.
- El bacalao: Es perfecto para rellenar chiles poblanos o güeros, hacer unas deliciosas empanadas de hojaldre o simplemente ponerlo sobre tostadas con una buena salsa.
- Los romeritos: ¿Qué tal unos tacos de canasta? Coloca los romeritos en tortillas calientes, báñalos con un poco de aceite o manteca caliente y déjalos sudar. ¡Una delicia!
- La ensalada de manzana: Si te sobró mucha, congélala en vasitos o moldes para paletas. Tendrás un postre helado delicioso y refrescante para los días siguientes.
2. Almacenamiento inteligente: El secreto para que todo dure
Para que el recalentado sepa rico y, más importante, sea seguro, hay que guardarlo bien. La comida mal almacenada puede ser un riesgo para la salud de tu familia.
- La regla de las dos horas: Es la más importante. No dejes la comida fuera del refrigerador por más de dos horas después de cocinarla. Las bacterias crecen rápidamente a temperatura ambiente.
- Guarda en porciones: En lugar de meter las ollas gigantes al refri, separa la comida en recipientes más pequeños y herméticos. Así, solo calientas lo que vas a consumir y el resto se mantiene fresco.
- El refrigerador no es eterno: La mayoría de las sobras aguantan bien de 3 a 4 días en el refrigerador. Si sabes que no te lo vas a acabar en ese tiempo, es hora de pasar al siguiente nivel.
- El congelador es tu mejor amigo: ¡Casi todo se puede congelar! El pavo, la pierna, el bacalao y hasta los tamales se conservan perfectamente por meses. Etiqueta los recipientes con la fecha para que sepas qué usar primero.
3. Equilibrio y frescura: Dale un respiro a tu estómago
Después de la cena pesada de Nochebuena, el cuerpo pide un descanso. No tienes que dejar de disfrutar el recalentado, solo acompáñalo de manera más inteligente.
- Agrega algo fresco: Acompaña tu porción de recalentado con una ensalada de hojas verdes, unos nopales asados o unos pico de gallo. La frescura y la fibra ayudarán a balancear el platillo y a mejorar tu digestión.
- Modera las porciones: Sí, sabemos que la torta de pavo es irresistible, pero sírvete una porción razonable. Es mejor disfrutarlo en varias comidas pequeñas que darse un atracón y sentirse mal después.
- Hidrátate bien: Toma suficiente agua natural, de jamaica o de limón sin azúcar. Esto te ayudará a digerir mejor y a no sentirte tan hinchada.
4. Comparte la abundancia
Si de plano cocinaste como para un batallón y tu refrigerador no da para más, la mejor solución es compartir.
Prepara platos de recalentado para llevar y compártelos con vecinos, amigos o algún familiar que no pudo asistir a la cena. También puedes organizar una reunión más informal el 26 de diciembre, donde cada quien traiga algo de su propio recalentado. Es una forma maravillosa de extender la celebración y asegurarte de que nada se desperdicie.
El recalentado no tiene por qué ser una condena. Con un poco de creatividad y planeación, puede ser la continuación perfecta de la fiesta.






