¿Qué pasó el 30 de mayo de 1431? El final de Juana de Arco en la hoguera
Kenia Mayran
2026-05-30
Juana de Arco, conocida como la Doncella de Orleans, fue una figura central en la fase final de la Guerra de los Cien Años. Nacida alrededor de 1412 en Domrémy, un pequeño pueblo en el noreste de Francia, Juana desempeñó un papel decisivo en la legitimación del rey Carlos VII. Su intervención militar alteró el curso del conflicto entre las casas reales de Francia e Inglaterra en el siglo XV.
El origen de las visiones y el encuentro con Carlos VII
A la edad de 13 años, Juana reportó haber tenido experiencias místicas que involucraban a San Miguel Arcángel, Santa Catalina y Santa Margarita. Según sus declaraciones en los juicios posteriores, estas voces le ordenaron expulsar a los ingleses de territorio francés y escoltar al delfín Carlos hasta Reims para su coronación. En 1429, Juana viajó a Vaucouleurs para solicitar una escolta que la llevara ante la corte real en Chinon.
Tras convencer a Carlos VII de sus intenciones, el monarca le otorgó el mando de una fuerza expedicionaria. Juana de Arco, vestida con armadura de caballero y portando un estandarte propio, se dirigió al sitio de Orleans. En mayo de 1429, el ejército francés logró levantar el asedio en apenas nueve días, un evento que los historiadores consideran el punto de inflexión de la guerra.
Campañas militares y la coronación en Reims
Después de la victoria en Orleans, Juana instó al ejército a avanzar hacia el norte. La serie de triunfos militares en la campaña del Loira permitió que el camino hacia Reims quedara libre de tropas enemigas. El 17 de julio de 1429, Carlos VII recibió la corona en la Catedral de Reims, cumpliendo uno de los objetivos principales de la misión de Juana.
A pesar de estos logros, la influencia de Juana en la corte comenzó a disminuir debido a desacuerdos estratégicos. En mayo de 1430, durante una escaramuza en Compiègne, fuerzas borgoñonas capturaron a la joven. Posteriormente, los borgoñones, aliados de los ingleses, la vendieron al gobierno de Inglaterra por una suma de 10,000 libras tornesas.
El juicio por herejía y la ejecución en Ruán
Juana de Arco enfrentó un juicio eclesiástico en la ciudad de Ruán, bajo la supervisión del obispo Pierre Cauchon. Los cargos principales incluyeron herejía, blasfemia y el uso de vestimentas masculinas, lo cual se consideraba una transgresión de las leyes religiosas de la época. El proceso duró varios meses y se caracterizó por interrogatorios exhaustivos sobre sus visiones y su fe.
El tribunal la declaró culpable y la sentenció a muerte. El 30 de mayo de 1431, Juana de Arco murió en la hoguera en la plaza del Viejo Mercado de Ruán, a la edad de 19 años. Sus cenizas fueron arrojadas al río Sena para evitar que sus restos se convirtieran en objeto de veneración.
Rehabilitación histórica y canonización de Juana de Arco
Años después de su ejecución, el papa Calixto III ordenó una revisión del caso a petición de la familia de Juana y del propio Carlos VII. En 1456, un nuevo tribunal anuló los cargos originales y la declaró inocente, reconociéndola como mártir. Este proceso de rehabilitación ayudó a consolidar su imagen como símbolo de la unidad nacional francesa.
Siglos más tarde, la Iglesia Católica inició el proceso formal para su reconocimiento espiritual. El papa Pío X la beatificó en 1909 y, finalmente, el papa Benedicto XV la canonizó el 16 de mayo de 1920. Actualmente, Juana de Arco es una de las santas patronas de Francia y su figura es objeto de estudio por su impacto político y social en la Europa medieval.






