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Puede una ballena tragar a un ser humano: anatomía, esófago y casos reales

Kenia Mayran

2026-11-06

Imagen Nota Sabrosa

Los biólogos marinos confirman que las ballenas jorobadas carecen de la capacidad anatómica para tragar a un ser humano. Aunque estos cetáceos pueden introducir personas de manera accidental dentro de su cavidad bucal durante sus maniobras de alimentación, su estructura digestiva impide el paso de cuerpos de gran tamaño hacia el estómago.

Estos mamíferos marinos emplean la técnica de alimentación por embestida para capturar cardúmenes de peces y bancos de krill. Durante esta maniobra, la ballena abre sus mandíbulas de manera repentina y succiona hasta 20 mil litros de agua en una sola apertura, volumen que expande los pliegues ventrales de su garganta.

La anatomía bucal y las limitaciones del esófago de la ballena jorobada

Las ballenas barbadas no poseen dientes. En su lugar, presentan hileras de barbas de queratina suspendidas en el maxilar superior que operan como un sistema de filtrado para expulsar el exceso de agua marina y retener el alimento.

El esófago de una ballena jorobada mide entre diez y veinte centímetros de diámetro, una dimensión semejante al puño de una persona adulta. Por esta limitación física, el conducto digestivo del animal no admite objetos ni organismos que superen el tamaño de peces pequeños.

Cuando un buzo o una embarcación ligera ingresa de forma fortuita en la boca del cetáceo, el animal detecta la presencia del cuerpo extraño. El ejemplar abre nuevamente sus mandíbulas en la superficie oceánica para expulsar el agua y desalojar al intruso de su cavidad oral.

El protocolo de supervivencia ante este tipo de incidentes consiste en conservar la calma y regular la respiración bajo el agua. Los afectados deben buscar la salida hacia la superficie una vez que el animal separa las barbas para drenar el líquido acumulado.

Los casos documentados de encuentros accidentales en Estados Unidos y Chile

Los archivos científicos y periodísticos registran episodios donde personas sobrevivieron a la captura temporal dentro de la boca de estos animales. En junio de 2021, el pescador de langostas Michael Packard permaneció dentro de la cavidad bucal de una ballena durante treinta segundos frente a las costas de Cape Cod, Massachusetts.

El cetáceo emergió a la superficie y expulsó a Packard, quien conservó su equipo de buceo autónomo y no sufrió fracturas óseas. Especialistas del Centro de Estudios Costeros de Provincetown señalaron que el animal atrapó al hombre por error mientras perseguía peces en aguas turbias.

Un suceso similar ocurrió en febrero de 2025 en el Estrecho de Magallanes, Chile, cuando una ballena jorobada atrapó de forma momentánea al kayakista Adrián Simancas. El cetáceo liberó al navegante y a su embarcación inflable a los pocos segundos sin provocarle lesiones físicas de gravedad.

Los zoólogos señalan que el cachalote representa la única especie de cetáceo con un conducto esofágico suficientemente amplio para tragar presas del volumen humano. No obstante, los registros marinos no contienen ningún caso verificado de ingestión de personas por parte de estos animales en el océano abierto.

Las autoridades ambientales recuerdan a los navegantes y deportistas acuáticos respetar las distancias mínimas de avistamiento de fauna marina. Esta precaución previene colisiones accidentales cuando los cetáceos emergen a la superficie durante sus ciclos de alimentación.

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