En la región de La Mixtequilla, dentro del municipio de Ignacio de la Llave, Veracruz, se localiza la zona arqueológica de El Zapotal. En este sitio, exploraciones dirigidas por el arqueólogo Manuel Torres Guzmán en 1971 descubrieron un santuario funerario prehispánico.
El conjunto arquitectónico contiene la escultura monumental de Mictlantecuhtli, deidad asociada al inframundo y a la muerte. Los análisis estratigráficos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) sitúan la elaboración de la pieza en el periodo Clásico tardío, entre los años 600 y 900 después de Cristo.
Técnica de manufactura en tierra y policromía prehispánica
La escultura destaca dentro de la arqueología mesoamericana por su método de confección. Los artesanos totonacos modelaron la figura mediante barro y arena apisonada sin someter la pieza a cocción en horno, técnica conocida como arcilla cruda.
Posteriormente, los creadores aplicaron una capa de estuco y pigmentos minerales de color rojo y ocre que aún permanecen visibles en el torso y en los muros laterales del adoratorio. La representación muestra un cuerpo semidescarnado en posición sedente sobre un trono decorado.
El personaje porta un tocado ceremonial donde resalta la cabeza de un murciélago, animal vinculado a la oscuridad en las culturas de la costa del Golfo. La estructura integra además representaciones de cráneos humanos y elementos de fauna regional en el respaldo del asiento.
Contexto funerario y conservación en el Museo de Sitio
Las excavaciones arqueológicas en El Zapotal registraron más de 235 entierros humanos alrededor del basamento principal. Los investigadores localizaron ofrendas compuestas por las llamadas «caritas sonrientes» y esculturas de figuras femeninas de barro con el torso descubierto.
Los especialistas catalogaron a estas últimas como representaciones de las Cihuateteo o Señoras de la Tierra, mujeres que fallecían durante el parto y a quienes los pueblos originarios asignaban un rol de acompañamiento solar. Muchas de estas piezas secundarias se exhiben en el Museo de Antropología de Xalapa.
Debido a la fragilidad del barro sin cocer y la humedad de la cuenca del río Papaloapan, el INAH determinó que la escultura no podía trasladarse a otra sede. Por este motivo, la dependencia edificó el Museo de Sitio de El Zapotal para preservar la obra en su sitio exacto de hallazgo.
Especialistas de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural aplican tratamientos periódicos con hidróxido de calcio y monitoreo ambiental. Estos procesos técnicos controlan la acumulación de sales y garantizan la estabilidad del monumento de tierra cruda






