¿Sigues comiendo pavo o pierna? Cuidado, te decimos cuándo debes tirarlo a la basura

Kenia Espinosa

2026-01-10

Aunque la cena luzca deliciosa, es vital respetar los tiempos de refrigeración del pavo y la pierna para evitar enfermedades estomacales al comer el recalentado.

¿POR CUÁNTO TIEMPO SE PUEDE SEGUIR COMIENDO RECALENTADO NAVIDEÑO?

Es una tradición casi sagrada en los hogares mexicanos: después de la cena de Navidad o Año Nuevo, el “recalentado” se convierte en el protagonista de la mesa. Para muchas personas, platillos como el bacalao, los romeritos, la pierna adobada o el lomo saben incluso mejor días después, cuando los sabores se han concentrado. Sin embargo, existe una duda constante y necesaria: ¿hasta cuándo es seguro comer esas sobras?

Aunque el deseo de no desperdiciar comida es válido y la economía familiar se beneficia al aprovechar todo, la salud es lo primero. Consumir alimentos que han pasado demasiado tiempo en refrigeración puede provocar intoxicaciones alimentarias severas.

La regla de los 4 días

De acuerdo con organismos de salud internacionales y recomendaciones del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el tiempo máximo que la comida preparada debe permanecer en el refrigerador es de 3 a 4 días.

Esto significa que, si preparaste la cena el 31 de diciembre, para el 4 o 5 de enero esos alimentos debieron haberse consumido o congelado. Si hoy, que ya han pasado más días, todavía tienes tuppers con comida de Año Nuevo en la parte baja del refrigerador (no en el congelador), lo más seguro para tu familia es desecharla. Aunque huela bien o se vea bien, las bacterias patógenas como la Salmonella o la E. coli pueden proliferar sin alterar visiblemente el alimento.

El mito de “hervirlo diario”

Existe una creencia popular muy arraigada en México: “si lo hierves diario, no se echa a perder”. Muchas abuelas y madres acostumbran sacar la olla de mole o romeritos, ponerla al fuego hasta que hierva y volverla a guardar.

Los expertos en seguridad alimentaria advierten que esta práctica no garantiza la inocuidad de los alimentos indefinidamente. Si bien el calor mata ciertas bacterias, no elimina las toxinas que estas bacterias pudieron haber producido mientras el alimento estaba tibio o frío. Además, el proceso de calentar y enfriar repetidamente puede acelerar la descomposición de ciertos ingredientes y la pérdida de nutrientes.

Refrigeración vs. Congelación

La clave para extender la vida del recalentado está en el método de conservación. El refrigerador solo retrasa el crecimiento bacteriano, pero no lo detiene. El congelador, en cambio, sí pausa este proceso.

  • En el refrigerador (4°C): La comida dura de 3 a 4 días.
  • En el congelador (-18°C): La comida puede durar de 2 a 6 meses.

Si sabes que cocinaste demasiado pavo o pierna y no se acabará en tres días, lo ideal es separar las porciones en recipientes herméticos o bolsas especiales y congelarlas inmediatamente. Así, podrás disfrutar de un “recalentado” seguro en febrero o marzo, simplemente descongelando la porción que vas a comer.

¿Qué alimentos se descomponen más rápido?

No todos los platillos resisten igual el paso del tiempo. Es importante prestar atención a los ingredientes:

  1. Pescados y mariscos (Bacalao): Son muy delicados. Si no se congelan, deben consumirse en un máximo de 3 días.
  2. Pastas y ensaladas con crema: La crema y la mayonesa (como en la ensalada de manzana) son caldos de cultivo ideales para bacterias. Estas deben comerse lo antes posible, preferiblemente en 2 días.
  3. Carnes (Pavo, Cerdo, Res): Tienen un poco más de resistencia, llegando al límite de los 4 días si están bien refrigeradas y tapadas.

Señales de alerta

Nunca confíes solo en tu olfato, pero si detectas alguno de estos signos, tira la comida de inmediato:

  • Olor ácido o agrio.
  • Textura babosa o pegajosa al tacto (común en jamones y carnes).
  • Cambio de color (manchas verdosas, blancas o grises).
  • Presencia de moho (aunque solo sea en una esquinita, las esporas ya contaminaron todo el recipiente).

Recomendaciones para cuidar a tu familia

Para evitar que la “cuesta de enero” venga acompañada de gastos médicos por infecciones estomacales, sigue estos consejos prácticos:

  • No dejes la comida a temperatura ambiente: Después de servir, guarda las sobras en el refri antes de que pasen 2 horas.
  • Usa recipientes pequeños: Guardar la comida en porciones pequeñas ayuda a que se enfríen más rápido en el refri, evitando que las bacterias crezcan en el centro del alimento.
  • Etiqueta tus tuppers: Ponles la fecha de preparación con un plumón o una etiqueta. Así no tendrás que adivinar si ese espagueti es de la semana pasada o de ayer.

Disfrutar de la gastronomía de la temporada es un placer, pero hacerlo con responsabilidad garantiza que la fiesta termine con buenos recuerdos y no en la sala de urgencias. Si tienes dudas sobre ese tupper que lleva días en el fondo del refri, aplica el dicho: “ante la duda, a la basura”.

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