El motivo por el que Popayán es blanca: una plaga de insectos de hace 200 años

Kenia Espinosa

2026-02-10

Fachada de casas blancas coloniales en una calle del centro histórico de Popayán, Colombia.

Popayán: El origen de la Ciudad Blanca y su relación con una epidemia de insectos

La ciudad de Popayán, ubicada en el departamento del Cauca, Colombia, es reconocida internacionalmente como la “Ciudad Blanca”. Este apelativo responde a la uniformidad del color de las fachadas en su centro histórico, uno de los mejor conservados de América Latina. Sin embargo, la razón detrás de esta característica arquitectónica no responde originalmente a una búsqueda estética, sino a una medida de salud pública implementada hace más de dos siglos para combatir una plaga de insectos.

La epidemia de la nigua en el siglo XVIII

Hace más de 200 años, la población de Popayán enfrentó una crisis sanitaria provocada por un insecto conocido como nigua (Tunga penetrans). Este parásito, una especie de pulga de dimensiones reducidas, habita principalmente en suelos polvorientos y arenosos. La nigua tiene la capacidad de introducirse en la piel de los seres humanos, especialmente en los pies, donde deposita sus huevos y causa una infección denominada tungiasis.

Durante el periodo colonial, las condiciones de higiene y el tipo de calzado utilizado por gran parte de la población facilitaron la propagación del insecto. Las infecciones provocadas por la nigua generaban inflamaciones severas, dolor intenso y, en casos donde no existía tratamiento adecuado, derivaban en gangrena y amputaciones de extremidades. La plaga afectó a diversos estratos sociales, convirtiéndose en un problema prioritario para las autoridades locales de la época.

Los “testigos” y la arquitectura de resistencia

Un elemento distintivo que aún se observa en las esquinas y bases de las casas coloniales de Popayán son los llamados “testigos”. Estos son bloques de piedra o salientes de mampostería situados en la parte inferior de las paredes. Su función histórica estaba vinculada directamente con la epidemia de niguas.

Debido al intenso prurito o picazón que causaba la infección, las personas afectadas acostumbraban a rascarse los pies contra las bases de las paredes de las viviendas. Esta acción no solo dañaba la estructura de las casas, sino que también contribuía a la dispersión de los huevos del insecto, facilitando que la plaga se extendiera de una vivienda a otra. Los “testigos” se instalaron para evitar que las personas dañaran las fachadas y para marcar un límite físico en las zonas de mayor tránsito.

El uso de la cal como desinfectante natural

Para erradicar la plaga, las autoridades y los habitantes de Popayán recurrieron al uso de la cal (óxido de calcio). En aquel tiempo, la cal era valorada por sus propiedades antisépticas y su capacidad para eliminar parásitos y bacterias en superficies porosas. Se ordenó que todas las viviendas del centro de la ciudad fueran recubiertas con este material de manera periódica.

La aplicación constante de cal en las fachadas no solo ayudó a controlar la población de niguas, sino que también otorgó a la ciudad una apariencia de limpieza y uniformidad. Con el paso de las décadas, la emergencia sanitaria desapareció, pero la costumbre de pintar las casas de blanco se mantuvo como una tradición de identidad local. Esta práctica fue protegida posteriormente por normativas de conservación histórica, consolidando la imagen que hoy atrae a miles de turistas anualmente.

Contexto biológico: ¿Qué es la tungiasis?

La tungiasis sigue siendo una enfermedad parasitaria desatendida en varias regiones tropicales del mundo. Según informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el insecto hembra se introduce en la epidermis y aumenta su volumen significativamente mientras se alimenta de sangre y produce huevos. El tratamiento moderno incluye la extracción quirúrgica del parásito y la aplicación de antibióticos tópicos, una realidad muy distinta a los métodos rudimentarios de hace dos siglos en el Cauca colombiano.

La preservación del centro histórico de Popayán requiere un mantenimiento constante. El uso de la cal ha sido sustituido en algunos casos por pinturas modernas, pero las leyes de protección patrimonial exigen que se respete el color blanco original. Los “testigos” en las paredes permanecen como un recordatorio físico de una época en la que la arquitectura y la medicina se unieron para salvar a una población de una plaga microscópica.

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