La historia de la Orquesta Narváez: Un regreso musical tras cuatro décadas de silencio
La historia de la música latina en Nueva York durante la década de 1970 está marcada por el surgimiento de múltiples agrupaciones que definieron el sonido de la salsa urbana. Entre ellas se encuentra la Orquesta Narváez, un conjunto que, a pesar de haber grabado un único álbum en su primera etapa, logró mantenerse vigente en la memoria de los coleccionistas y aficionados al género, especialmente en Colombia.

El origen en Brooklyn y el sonido de los 70
La Orquesta Narváez se formó a mediados de los años 70 en el barrio de Bushwick, en Brooklyn, Nueva York. Liderada por el trombonista Dewell Narváez, la agrupación estaba compuesta por jóvenes músicos que buscaban reflejar en sus composiciones la realidad de las calles neoyorquinas. Su propuesta musical se caracterizó por un sonido áspero y directo, donde la sección de trombones jugaba un papel protagonista, alejándose de los arreglos más pulidos de otras orquestas de la época.
En 1975, la banda ingresó al estudio para grabar su primer álbum titulado Reincarnation. El disco fue producido por Joe Caín para el sello Tico Records. Caín, un productor italoamericano, contaba con experiencia previa trabajando con figuras reconocidas como Ismael Rivera, La Lupe y Joe Cuba. El álbum incluyó temas que con el tiempo se convertirían en referentes del género, tales como “Sabiduría”, “La Mafia” y la canción homónima “Reincarnation”. Las letras abordaban temáticas de la vida cotidiana, la supervivencia en la ciudad y las dinámicas sociales de los barrios latinos.
El cambio en la industria y la pausa indefinida
Poco después del lanzamiento de Reincarnation, la industria de la salsa experimentó movimientos corporativos significativos. El sello Fania Records adquirió el catálogo de Tico Records, lo que tuvo consecuencias para varias agrupaciones emergentes. En este contexto de reestructuración empresarial, la Orquesta Narváez perdió visibilidad y oportunidades de promoción. Dewell Narváez intentó mantener el proyecto a flote, pero las circunstancias llevaron a la disolución de la banda como entidad activa.
Durante las décadas siguientes, los integrantes tomaron caminos distintos. Dewell Narváez, por ejemplo, se unió a las fuerzas armadas y posteriormente trabajó en agencias federales, alejándose profesionalmente de la industria musical. Sin embargo, mientras la orquesta dejaba de existir en los escenarios de Nueva York, su música encontraba un nuevo eco en Sudamérica.
La preservación del legado en Medellín
A pesar de la ausencia de la banda, el álbum Reincarnation encontró una audiencia fiel en la ciudad de Medellín, Colombia. Durante los años 80 y 90, las canciones de la Orquesta Narváez se difundieron a través de la radio local y los establecimientos nocturnos especializados en salsa. Emisoras como Latina Stereo jugaron un papel fundamental en la difusión de este material, programando sus temas de manera constante y permitiendo que la música trascendiera generaciones.
En los barrios de Medellín, la orquesta adquirió un estatus de culto. La falta de información sobre el paradero de los músicos propició la aparición de rumores y mitos urbanos sobre su destino, lo que incrementó el interés por su obra. Lugares emblemáticos de la cultura salsera en la ciudad mantuvieron los vinilos de la Narváez en rotación, consolidando su sonido como parte de la identidad musical local.
El regreso a los estudios y los escenarios
El silencio discográfico de la agrupación terminó en 2013. Dewell Narváez, ya retirado de sus obligaciones gubernamentales, decidió reactivar el proyecto musical. Ese año lanzó la producción 65th Infantería, un álbum que marcó el retorno oficial de la orquesta. Para esta nueva etapa, Narváez contó con la participación de músicos veteranos de la escena salsera como Milton Cardona, José Mangual Jr. y el vocalista Frankie Vázquez. El disco incluyó temas nuevos como “Vamos a bailar”, manteniendo la esencia del sonido de trombones que los caracterizó en sus inicios.
El renacimiento de la orquesta culminó con su regreso a los escenarios internacionales. En abril de 2016, la Orquesta Narváez viajó a Medellín para presentarse en el concierto “Las Leyendas Vivas de la Salsa”. El evento permitió que Dewell Narváez y el vocalista original, Armando Vásquez, se reencontraran con el público que había mantenido viva su música durante casi 40 años. La presentación confirmó la vigencia de su repertorio y cerró el ciclo de una de las historias más particulares de la salsa dura.
La trayectoria de la Orquesta Narváez ejemplifica cómo las producciones culturales pueden perdurar y encontrar su lugar gracias a la apropiación de las audiencias, independientemente de las dinámicas comerciales de la industria discográfica.






