Organilleros de la CDMX: La historia del oficio que ya es Patrimonio Cultural Inmaterial

Kenia Espinosa

2026-01-31

Organillero de la Ciudad de México con uniforme tradicional café y cubrebocas rojo operando un organillo Harmoni-Pan en la vía pública.

El origen del uniforme de los organilleros y su vínculo con los Dorados de Pancho Villa

La Ciudad de México mantiene viva una tradición sonora que recorre sus calles desde hace más de un siglo. El oficio de los organilleros, característico por el sonido de las cajas de madera y el uso de uniformes color café, recibió recientemente un reconocimiento oficial que busca preservar su permanencia en la identidad capitalina. Este gremio, que ha sobrevivido a cambios tecnológicos y sociales, fundamenta su identidad en una vestimenta que remite a la época de la Revolución Mexicana.

La llegada del organillo a México y su evolución cultural

A finales del siglo XIX, inmigrantes europeos introdujeron el organillo en el país. Este instrumento musical mecánico, que funciona mediante un cilindro con púas y puentes, se adaptó rápidamente al gusto local. Durante la Revolución Mexicana, el repertorio de los organilleros incorporó piezas que hoy forman parte del cancionero popular, tales como “La Adelita”, “Las Golondrinas” y “Cielito Lindo”.

De acuerdo con registros históricos del gremio, la música de estos aparatos acompañó diversos momentos de la vida pública en la capital, desde plazas hasta barrios populares. Con el paso de las décadas, el oficio se transmitió de generación en generación, consolidándose como un elemento cotidiano en el paisaje urbano de la Ciudad de México y zonas aledañas como Ecatepec de Morelos y Ciudad Nezahualcóyotl.

El uniforme oficial y la influencia de la División del Norte

La vestimenta que utilizan los organilleros actuales tiene una raíz histórica vinculada a los movimientos armados de principios del siglo XX. El uniforme, compuesto por una camisola y pantalón café claro, junto con el quepí (gorra militar), se inspira en la indumentaria de los “Dorados” de Pancho Villa.

Durante el sexenio de Plutarco Elías Calles, el gobierno incautó uniformes militares, incluidos los pertenecientes a la División del Norte. Estos excedentes de ropa se entregaron a los organilleros para otorgar formalidad al oficio y estandarizar su imagen ante el público. Antes de esta medida, los trabajadores de la música callejera vestían de manera diversa, sin un elemento que los identificara como grupo.

En el año 1975, se fundó la Unión de Organilleros del Distrito Federal y la República Mexicana. En ese momento, los integrantes de la organización tomaron la decisión unánime de adoptar este traje como su uniforme oficial. Algunos miembros de la unión sostienen que esta elección también rinde honor a un organillero que, según la tradición oral del gremio, acompañó a Francisco Villa durante sus campañas militares.

Declaratoria de Patrimonio Cultural Inmaterial en la Ciudad de México

Tras un proceso de gestión que duró 14 años, el 28 de noviembre de 2025, el Gobierno de la Ciudad de México, a través de la Secretaría de Cultura, declaró oficialmente al “Oficio tradicional de las personas organilleras” como Patrimonio Cultural Inmaterial. Esta medida tiene como objetivo proteger, preservar y promover una tradición que se encuentra ligada a la memoria colectiva del Centro Histórico y otras zonas de la metrópoli.

La titular de la Secretaría de Cultura, Ana Francis Mor, participó en la sesión de la Comisión Interinstitucional del Patrimonio Cultural donde se aprobó este reconocimiento por unanimidad. El dictamen resalta la importancia social y cultural de un oficio que forma parte de la identidad de los habitantes de la capital. Esta declaratoria también busca establecer mecanismos para que las nuevas generaciones conozcan y valoren el trabajo de quienes operan estos instrumentos mecánicos.

Los retos actuales: Organilleros “piratas” y tecnología

A pesar del reconocimiento oficial, el gremio enfrenta desafíos que ponen en riesgo la autenticidad de la tradición. La Unión de Organilleros ha denunciado la presencia de personas que utilizan cajas de madera pintadas que no contienen el mecanismo original. Estos dispositivos, conocidos como “piratas”, reproducen música pregrabada en formato MP3 a través de bocinas ocultas.

Para diferenciar a un organillero tradicional de uno que utiliza grabaciones, la organización recomienda observar el parche oficial de la Unión Mexicana de Organilleros en el uniforme. Además, el sonido de un organillo auténtico proviene del movimiento manual de una manivela que acciona el fuelle y el cilindro, produciendo una acústica mecánica característica que no igualan los sistemas digitales.

Actualmente, el número de organilleros que operan instrumentos originales ha disminuido. Sin embargo, la declaratoria de patrimonio busca incentivar el apoyo a estos trabajadores que mantienen vigente una de las bandas sonoras más antiguas de la Ciudad de México.

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