¿Sabías que Omara Portuondo casi no canta en Buena Vista Social Club? Esta es la increíble razón

Kenia Espinosa

2026-01-01

Omara Portuondo, "La Novia del Filin", ya era una leyenda en Cuba mucho antes de que el mundo la conociera con Buena Vista Social Club.

La casualidad que hizo historia: Omara Portuondo no era la cantante original de Buena Vista Social Club

Su voz es inconfundible, un tesoro de la música cubana que ha acompañado los momentos más nostálgicos de varias generaciones. Hablar de Omara Portuondo es hablar de Buena Vista Social Club, el proyecto que la catapultó a la fama mundial y la consagró como “La Novia del Filin”. Su interpretación de “Veinte Años” junto a Compay Segundo es un momento mágico que quedó grabado para siempre. Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que su participación en este disco legendario fue producto de la casualidad, de una decisión religiosa y de un encuentro fortuito en un pasillo?

La historia de cómo Omara Portuondo se convirtió en la voz femenina principal de Buena Vista Social Club es una de esas anécdotas que demuestran que, a veces, el destino tiene sus propios planes. Gracias a revelaciones del propio productor del álbum, Juan de Marcos González, hoy sabemos que la cantante que originalmente iba a ocupar ese lugar era otra leyenda de la música cubana.

Una estrella antes de Buena Vista

Para entender la magnitud de esta historia, es importante recordar que Omara Portuondo ya era una figura gigante en Cuba mucho antes de que el mundo la conociera con Buena Vista Social Club. Desde muy joven, fue bailarina en el famoso cabaret Tropicana y se convirtió en una de las cantantes más importantes del movimiento “filin”, un género que fusionaba el bolero con la armonía del jazz.

Formó parte del legendario “Cuarteto las D’Aida” junto a su hermana Haydee, Elena Burke y Moraima Secada. Cantó con leyendas como Arsenio Rodríguez y en 1959 ya había lanzado su primer álbum como solista, “Magia Negra”. Su vida personal también estuvo marcada por decisiones firmes; cuando estalló la Revolución Cubana, ella se encontraba en Miami con su hermana. Mientras Haydee decidió quedarse en Estados Unidos, Omara tomó la decisión de regresar a Cuba, donde continuó su carrera. No era, en absoluto, una artista desconocida.

El plan original: La voz que no fue

Cuando el productor cubano Juan de Marcos González y el productor estadounidense Nick Gold comenzaron a reunir a los músicos para el proyecto Buena Vista Social Club, tenían una idea muy clara de la voz femenina que querían. Como lo ha confirmado el propio Juan de Marcos: “La mujer que nosotros teníamos pensada para que trabajara en el disco era Celina González”.

Celina González, conocida como la “Reina de la Música Campesina”, era otra figura monumental de la música cubana. Sin embargo, Celina era una mujer muy creyente de la religión Yoruba. Antes de aceptar el proyecto, decidió consultar a sus “caracoles”, un método de adivinación de la santería. La respuesta de los caracoles fue “no”. Celina, fiel a sus creencias, declinó la invitación.

Un encuentro casual y una sola toma para la historia

Con la negativa de Celina, el proyecto se quedó sin voz femenina. La casualidad quiso que, en ese mismo momento, Omara Portuondo se encontrara en el mismo edificio de los estudios EGREM en La Habana, pero en el estudio del piso de abajo, grabando otra producción.

Juan de Marcos González, al enterarse de que Omara estaba allí, bajó a buscarla. “Cuando yo bajo en un momento determinado… yo le digo ‘coño, Omara'”, relata el productor. La invitó a subir al estudio donde estaban grabando los “viejitos” del Buena Vista. Allí, junto al legendario Compay Segundo, le pidieron que cantara una canción: “Veinte Años”.

Lo que sucedió a continuación fue pura magia. Como lo confirma Juan de Marcos: “Hacemos ‘Veinte Años’, una sola toma, esa es la que ustedes pueden oír en el disco”. En una sola grabación, sin ensayos previos, la voz de Omara se fusionó perfectamente con la de Compay Segundo, creando uno de los duetos más memorables de la música latina. Esa única toma fue tan perfecta y emotiva que no solo se quedó en el álbum, sino que convirtió a Omara Portuondo, la cantante que no estaba en los planes, en la voz femenina principal e indispensable del Buena Vista Social Club.

El resto es leyenda. El álbum fue un éxito mundial, Omara ganó su propio Grammy en el año 2000 con su disco solista presentado por Buena Vista Social Club y su carrera alcanzó un nuevo nivel de reconocimiento internacional, todo gracias a una consulta religiosa y a un encuentro casual que cambió la historia de la música.

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