¿Por qué canciones como ‘Adonay’ y ‘Colegiala’ son himnos de Navidad? Esta es la historia
En las celebraciones de fin de año en los hogares latinoamericanos, y especialmente en los de México y Colombia, existe una regla no escrita: la música no puede faltar. Sin embargo, al revisar la lista de reproducción que anima el baile, surge una curiosidad. Temas clásicos como Adonay, Colegiala o éxitos de orquestas tropicales suenan repetidamente cada diciembre, a pesar de que sus letras no mencionan campanas, renos, ni el nacimiento de Jesús.
La razón por la cual estas canciones se asocian indisolublemente con la Navidad y el Año Nuevo no es casualidad, ni tiene que ver con su contenido lírico. Se trata de un fenómeno cultural y comercial gestado en la industria discográfica de mediados del siglo XX, específicamente en Colombia, que terminó por influir en la cultura sonidera y fiestera de gran parte del continente.
El papel de Discos Fuentes y la estrategia comercial
Para entender este fenómeno, es necesario remontarse a la década de los años 60 y mirar hacia la disquera Discos Fuentes, fundada por Antonio Fuentes. En aquella época, no existían plataformas de streaming como Spotify o YouTube, por lo que el acceso a la música dependía enteramente de la radio y la compra de formatos físicos.
Antonio Fuentes y su equipo idearon una estrategia que cambiaría la forma de consumir música tropical. Decidieron recopilar los temas más exitosos del año en un solo álbum de larga duración (LP). Este producto recibió el nombre de “14 Cañonazos Bailables”. La clave del éxito de esta serie no fue solo la selección musical, sino la fecha de lanzamiento.
La disquera programaba la salida de estos discos al mercado durante los meses de octubre y noviembre. El objetivo era claro: posicionar el álbum como el artículo esencial para las fiestas de fin de año. Al salir en fechas previas a diciembre, estos discos se convertían en el regalo predilecto y en la única fuente de música nueva para las reuniones familiares, posadas y la cena de Nochebuena.
La música como regalo y tradición
Debido a la distribución estratégica de estos vinilos, canciones que trataban sobre desamor, historias cotidianas o romances estudiantiles quedaron grabadas en la memoria colectiva como “música de Navidad”. Un ejemplo claro es el tema Colegiala, cuya letra narra el enamoramiento de un hombre hacia una estudiante, o Adonay, que plantea la interrogante sobre un casamiento no deseado. Ninguna de estas temáticas es festiva per se, pero al ser los éxitos que venían en el disco que se estrenaba y escuchaba en diciembre, la asociación fue inevitable.
Las familias adquirían estos volúmenes recopilatorios para amenizar sus celebraciones. Al no haber opciones para crear listas de reproducción personalizadas, se reproducía el disco completo de principio a fin. Así, año tras año, los volúmenes de los “14 Cañonazos” construyeron la banda sonora de la temporada.
La influencia de la radio en la cultura decembrina
Otro factor determinante para consolidar esta tradición fue la radio. Las emisoras jugaron un papel crucial al adoptar lemas y programaciones especiales que anunciaban la llegada del fin de año con meses de anticipación. Frases icónicas como “Desde septiembre se siente que viene diciembre” se populariceron en la radio colombiana y resonaron en otros países de la región.
Esta repetición constante en las ondas radiales reforzó la conexión entre los ritmos tropicales —cumbia, porro, merengue— y la época navideña. Agrupaciones como Los Hispanos, el Cuarteto Imperial y Billo’s Caracas Boys se beneficiaron de esta exposición. Sus temas, incluidos en los variados de fin de año, se volvieron indispensables.
En el caso de México, esta música encontró un eco natural en la cultura de los sonideros y los barrios populares. Los éxitos importados desde Sudamérica a través de estos discos recopilatorios se integraron al repertorio de las fiestas en colonias de la Ciudad de México y el Estado de México, donde la cumbia es el género predominante para el baile.
Un legado que perdura en la era digital
A pesar de los cambios tecnológicos y la llegada de la música digital, la tradición establecida por aquellos discos de vinilo persiste. Hoy en día, aunque los usuarios pueden elegir qué escuchar, las listas de reproducción de “Cumbias Navideñas” o “Fiesta de Fin de Año” siguen encabezadas por los mismos temas que Discos Fuentes popularizó hace más de 50 años.
La nostalgia juega un papel fundamental. Para muchas personas, escuchar los primeros acordes de estas canciones evoca recuerdos de la infancia, de las casas llenas de familiares y del ambiente festivo de antaño. La música tropical bailable se mantiene así como el elemento que une generaciones y que, sin necesidad de hablar de la Navidad, define el espíritu de la celebración en los hogares latinos.
La próxima vez que suene Adonay en una fiesta decembrina, los asistentes sabrán que no es un error de programación, sino el resultado de una de las estrategias de marketing más exitosas y duraderas en la historia de la música latina.






