¿Quién compuso “Todo acabó” y “Mi presidio”? La historia de Mateo Torres

Kenia Espinosa

2026-01-29

El compositor colombiano Mateo Torres sonriendo y tocando la guitarra acústica.

Biografía de Mateo Torres: Compositor de “Todo acabó” y “Mi presidio”

En el vasto universo de la música tropical y vallenata, existen nombres que resuenan en la memoria colectiva por sus interpretaciones, y otros que, aunque menos visibles, son los arquitectos de las melodías y letras que han marcado a generaciones. Uno de estos pilares fundamentales es Mateo Torres, conocido artísticamente como “El Abanderado”, un compositor cuya versatilidad y talento han dado vida a éxitos inmortales interpretados por figuras de la talla de Joe Arroyo, el Binomio de Oro y Romualdo Brito.

Un talento forjado entre ritmos diversos

Nacido en 1948 en el corregimiento de Los Tupes, en el departamento del Cesar, Mateo Torres creció en un entorno donde la música era el lenguaje cotidiano. Su madre, intérprete de música romántica, y su padre, compositor de música tropical, sembraron en él la semilla de la creación artística. Sin embargo, su formación musical no se limitó a la herencia familiar.

Durante la década de los 50, siendo apenas un niño, Torres sintonizaba en su radio las emisoras internacionales que llegaban a su región: Radio Habana de Cuba y Radio Nederland de las Antillas Holandesas. Esta exposición temprana a sonidos globales, como la balada y el bolero, fue determinante para su desarrollo. A diferencia de otros compositores de la región centrados exclusivamente en el vallenato, Mateo Torres nutrió su oído con una diversidad de géneros que más tarde se reflejaría en su obra.

De la caja vallenata a la composición prolífica

Su primer contacto directo con la música vallenata se dio a través de una leyenda: el maestro Leandro Díaz. A los siete años, Torres comenzó a tocar la caja y, tan solo un año después, ya acompañaba a Díaz y al Trío de Guitarras Sandieganas. Esta experiencia le permitió codearse con otros juglares históricos como Lorenzo Morales y Emiliano Zuleta Baquero, aprendiendo de primera mano la esencia del folclor.

A los 13 años compuso su primera canción, un pasebol que nunca llegó a grabarse. No obstante, su carrera profesional despegaría en 1972, cuando a los 24 años y formando parte del conjunto de Ismael Rudas, grabaron su primera obra titulada “Lamento de un provinciano”. Desde entonces, su pluma no ha dejado de producir, acumulando más de 250 canciones en su repertorio.

El compositor de los 23 ritmos

Lo que distingue a Mateo Torres es su capacidad para transitar entre géneros con una naturalidad asombrosa. Se le atribuye la creación de canciones en 23 ritmos diferentes, incluyendo merengue dominicano, cumbia, porro, salsa, ranchera, bolero y corrido, además del vallenato.

Esta versatilidad ha dado lugar a curiosidades musicales notables. Muchos de los temas que hoy se consideran clásicos del vallenato fueron concebidos originalmente en otros ritmos. Por ejemplo, “Solo promesas” nació como un corrido, el éxito “Mi presidio” fue pensado inicialmente como un bolero, y “Amor sin fronteras” se creó con estructura de salsa. Esta flexibilidad permitió que sus obras se adaptaran y brillaran en las voces de diversos intérpretes y agrupaciones.

Éxitos que traspasaron fronteras

La lista de artistas que han grabado las composiciones de Mateo Torres es extensa y prestigiosa. Entre sus obras más reconocidas se encuentran “Todo acabó”, popularizada por el inigualable Joe Arroyo; “Mi presidio”, interpretada magistralmente por Romualdo Brito; y “Lleno de ti”, un éxito rotundo del Binomio de Oro.

Su música no solo conquistó Colombia, sino que trascendió fronteras, siendo grabada por agrupaciones en Venezuela, México y Argentina. Un dato técnico que resalta su singularidad es que Mateo Torres es considerado el músico colombiano al que más canciones le han grabado en tono menor, una característica que aporta una profundidad y melancolía particular a sus melodías.

Un legado vivo

Hoy en día, la obra de Mateo Torres sigue vigente y continúa siendo descubierta por nuevas generaciones de artistas. Recientemente, desde Argentina, la agrupación La Junta Vallenata ha anunciado una nueva sesión que incluirá una versión de “Mi presidio”, demostrando que las letras de “El Abanderado” mantienen su poder de conexión emocional a pesar del paso del tiempo y la distancia geográfica.

Mateo Torres representa la esencia del compositor integral: aquel que bebe de diversas fuentes, respeta la tradición pero no teme explorar nuevos horizontes sonoros. Su legado es un testimonio de cómo la música, cuando nace del talento genuino y la apertura cultural, se convierte en un idioma universal capaz de unir el sentimiento de un bolero con la alegría de un vallenato.

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