La orquesta cubana Los Van Van publicó en 1999 el álbum Llegó… Van Van, una producción discográfica que obtuvo el premio Grammy. Dentro de este material destaca la composición “Appapas del Calabar”, escrita y vocalizada por el fundador de la agrupación, Juan Formell. La pieza musical funciona como un registro de la cultura afrocubana al integrar elementos de una sociedad hermética en la música popular.
Juan Formell basó la letra en sus observaciones de la vida cotidiana en Cuba y en la estructura de la sociedad secreta Abakuá. Esta organización masculina de ayuda mutua surgió en la ciudad portuaria de La Habana durante el siglo XIX. Los fundadores fueron africanos de descendencia carabalí que buscaban protección ante el sistema colonial. La canción menciona que la primera potencia abakuá en la isla, Efík Butón, se estableció en el pueblo de Regla hacia 1836.
Origen de la sociedad secreta Abakuá en la música de Los Van Van
La letra de la canción enumera los linajes y las ramas de las potencias ancestrales conocidas como el Efí y el Efó. Juan Formell rinde un homenaje a los negros libertos y esclavos originarios de la región del Calabar, en África Occidental. El compositor detalla el pacto fundacional de la hermandad, la cual mantuvo sus ritos y lenguaje en estricto hermetismo desde su creación en el siglo XIX.
El uso de términos rituales en una producción de alcance comercial generó reacciones diversas dentro de la comunidad religiosa. Algunos sectores consideraron la difusión de estos vocablos como una profanación de los secretos de la hermandad. Sin embargo, la obra permitió que el legado de la resistencia carabalí alcanzara una audiencia internacional a través del baile y la industria discográfica.
Significado de los términos rituales en la letra de Juan Formell
La composición introduce al oyente a un vocabulario litúrgico específico. En la letra se mencionan a los ndísimes, término que identifica a los aspirantes o neófitos que se preparan para el juramento. También hace referencia al fambá, que es el templo o cuarto sagrado donde se realizan las ceremonias privadas. La canción describe elementos del sacrificio purificador, mencionando al embori (el chivo) y al Aberisún, el encargado de ejecutar dicho acto.
Los Van Van incluyeron rezos secretos en la grabación, como la exclamación “Asere ukano entomiñón beconsi ¡Sanga Abakuá!”. Según la tradición descrita en el tema, los iniciados pronuncian estas palabras frente a la ceiba sagrada antes de ingresar al recinto ceremonial. La precisión de estos datos otorga a la canción un valor documental sobre las prácticas de la sociedad Abakuá en la isla.
El impacto de la timba cubana y el legado del Calabar
La canción utiliza los ritmos de la timba y el songo para transmitir este contenido histórico. La timba es un género musical cubano que evolucionó a finales de los años 80 a partir del son y la salsa, incorporando elementos del jazz, el rock y ritmos afrocubanos complejos. Por su parte, el songo es un ritmo creado por el propio Juan Formell y el percusionista Changuito, que caracteriza el sonido distintivo de Los Van Van.
El éxito de “Appapas del Calabar” en el mercado global consolidó la presencia de la espiritualidad ancestral en la pista de baile. A pesar de las críticas por revelar secretos de la tradición oral, la academia y la industria musical reconocieron la calidad de la obra. El álbum Llegó… Van Van se mantiene como una referencia para el estudio de la relación entre la religión y la música popular en el Caribe.






