¿Los opuestos se atraen? Lo que la ciencia dice sobre la compatibilidad en las parejas
La frase “los opuestos se atraen” forma parte del lenguaje cotidiano y de la cultura popular en México. Durante décadas, películas, canciones de bachata y telenovelas promovieron la idea de que personas con personalidades o estilos de vida totalmente distintos logran una unión perfecta. Sin embargo, investigaciones recientes en el campo de la psicología y la genética ofrecen una perspectiva diferente sobre cómo los seres humanos eligen a sus compañeros de vida.
El estudio de la Universidad de Colorado sobre la similitud en las parejas
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Colorado Boulder, publicado en la revista Nature Human Behaviour en 2023, analizó datos de millones de parejas durante más de un siglo. Los científicos examinaron más de 130 rasgos, incluyendo inclinaciones políticas, edad, hábitos de consumo de sustancias y características de personalidad.
Los resultados indicaron que, en entre el 82% y el 89% de los rasgos analizados, las parejas mostraron una tendencia a la similitud. Solo en un 3% de los casos los individuos eligieron a personas con rasgos opuestos a los suyos. Este fenómeno se conoce en el ámbito científico como “apareamiento selectivo”, donde las personas buscan compañeros que comparten un entorno, valores o características físicas similares.
Rasgos de personalidad: ¿Complemento o conflicto?
En la vida diaria de las familias en zonas como Ecatepec o Nezahualcóyotl, la convivencia pone a prueba estas teorías. La psicología tradicional sugiere que ciertos rasgos pueden ser complementarios. Por ejemplo, una persona con una personalidad extrovertida, que disfruta de las fiestas y el baile, podría encontrar un equilibrio con alguien más reservado que prefiera la tranquilidad del hogar.
No obstante, los especialistas en salud emocional señalan que, aunque estas diferencias generan una atracción inicial, a largo plazo suelen surgir fricciones. La diferencia en el manejo del tiempo libre, las preferencias musicales (como elegir entre una tarde de cumbia o un descanso en silencio) y las formas de socializar requieren procesos de negociación constantes. La ciencia sugiere que la estabilidad suele ser mayor cuando existen intereses comunes que facilitan la toma de decisiones cotidiana.
La importancia de los valores compartidos y el nivel socioeconómico
El análisis de la Universidad de Colorado también destacó que factores como el nivel educativo y el nivel socioeconómico presentan las correlaciones más altas en la formación de parejas. Las personas tienden a relacionarse con quienes comparten su realidad económica y sus metas de vida.
En el contexto de las mujeres de 25 a 54 años, la gestión de la economía familiar y la crianza de los hijos son puntos donde la similitud de valores resulta determinante. Compartir una visión común sobre el ahorro, el trabajo y la educación de los hijos reduce la probabilidad de conflictos severos. Los estudios indican que las parejas que coinciden en sus posturas religiosas y políticas mantienen vínculos más duraderos en comparación con aquellas que sostienen visiones opuestas en estos temas fundamentales.
¿Cuándo sí funcionan los opuestos?
A pesar de la tendencia general hacia la similitud, existen rasgos específicos donde los opuestos pueden coexistir. El estudio mencionado encontró que rasgos como el orden de nacimiento (ser el hermano mayor o el menor) o ciertas tendencias a la ansiedad no muestran una correlación fuerte hacia la similitud.
En estos casos, la diferencia no representa un obstáculo para la convivencia. Por ejemplo, una persona muy organizada puede convivir con alguien más relajado si ambos establecen acuerdos claros sobre las tareas del hogar. Sin embargo, los investigadores enfatizan que estas son excepciones y no la regla general en la formación de relaciones estables.
El impacto de la tecnología en la elección de pareja
El acceso a redes sociales y aplicaciones de citas ha modificado la forma en que las personas se conocen en la Ciudad de México y sus alrededores. Estos algoritmos suelen conectar a individuos con intereses similares, lo que refuerza la tendencia observada por la ciencia. Al filtrar preferencias musicales, gustos gastronómicos y ubicación geográfica, la tecnología facilita que las personas encuentren a sus “iguales” en lugar de sus “opuestos”.
La conclusión de las investigaciones actuales sugiere que la atracción por lo diferente es más un mito narrativo que una realidad biológica o social. La mayoría de los seres humanos busca un reflejo de sí mismos en el otro para construir un proyecto de vida con menores niveles de fricción.






