¿Por qué le decimos “Don Goyo” al Popo? Las leyendas que dan vida a nuestros paisajes

Kenia Espinosa

2026-01-22

Collage artístico de montañas que representa cómo las leyendas de cerros y volcanes de México dan forma a la cultura y la tradición oral del país.

Las historias que viven en los cerros: Las leyendas que dan alma a los paisajes de México

Para muchos, un cerro o un volcán es solo una formación de rocas y tierra. Sin embargo, en México, estos gigantes silenciosos son protagonistas de historias que se han contado de generación en generación. Son el escenario de amores trágicos, apariciones divinas y batallas épicas. Estas leyendas no son solo “chismes”, como se menciona en el video que inspira esta nota, sino una parte fundamental de nuestra cultura y de la forma en que le damos sentido al mundo que nos rodea.

El Cerro del Tepeyac: Un lugar sagrado que cambió de nombre, pero no de fe

Ubicado al norte de la Ciudad de México, el Cerro del Tepeyac es conocido mundialmente como el lugar donde, según la tradición católica, la Virgen de Guadalupe se le apareció al indígena Juan Diego en 1531. Cada año, millones de peregrinos visitan la Basílica para rendirle homenaje, convirtiéndolo en uno de los centros de fe más importantes del mundo.

 Pintura antigua del Cerro del Tepeyac, lugar de la leyenda de la aparición de la Virgen de Guadalupe y el culto prehispánico a la diosa Tonantzin.

Pero la historia sagrada de este cerro no comenzó en el siglo XVI. Mucho antes de la llegada de los españoles, el Tepeyac era un importante centro de adoración para la diosa mexica Tonantzin, cuyo nombre en náhuatl significa “nuestra venerable madre”. La gente acudía a este mismo lugar para venerar a la deidad que representaba la tierra y la fertilidad. Con la evangelización, el culto a Tonantzin fue sustituido por la devoción a la Virgen de Guadalupe, pero la esencia del lugar como un espacio para venerar a una figura materna divina ha perdurado a través de los siglos.

Popocatépetl e Iztaccíhuatl: La leyenda de amor que se convirtió en volcán

Desde casi cualquier punto del Valle de México, la imponente silueta de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl domina el horizonte. Su presencia no solo es un espectáculo natural, sino el recordatorio de una de las leyendas de amor más conocidas de nuestro país.

 Vista aérea de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl cubiertos de nieve, protagonistas de la leyenda de amor de los amantes convertidos en montañas.

La historia cuenta que Iztaccíhuatl era una princesa que se enamoró de Popocatépetl, uno de los guerreros más valientes de su padre. Antes de partir a la guerra, Popocatépetl pidió la mano de la princesa, y el padre de ella se la concedió si regresaba victorioso. Sin embargo, un rival celoso engañó a Iztaccíhuatl, diciéndole que su amado había muerto en combate. La princesa, con el corazón roto, murió de tristeza.

Paisaje de los volcanes Popocatépetl, activo y con una fumarola, y el Iztaccíhuatl, cuya leyenda explica por qué "Don Goyo" sigue activo, velando el sueño de su amada.

Cuando Popocatépetl regresó victorioso y encontró a su amada sin vida, tomó su cuerpo y lo llevó a la cima de una montaña. Los dioses, conmovidos por su dolor, los convirtieron en dos majestuosos volcanes. Iztaccíhuatl se transformó en la “mujer dormida”, y Popocatépetl en el volcán activo que vela eternamente su sueño, arrojando fumarolas como prueba de su amor eterno. Por cariño y respeto, la gente de los pueblos cercanos se refiere a él como “Don Goyo”, un apodo que, según se cuenta, proviene de un hombre llamado Gregorio que vivía en las faldas del volcán y afirmaba poder comunicarse con él.

El Cerro del Muerto: La trágica historia de un gigante en Aguascalientes

Más allá del centro del país, en Aguascalientes, se encuentra el Cerro del Muerto, cuya forma recuerda a una persona recostada. La leyenda local narra la historia de un gigante chichimeca que un día fue a un balneario de aguas termales y desapareció. Sus amigos, creyendo que la tribu rival de los chalcas lo había asesinado, iniciaron una guerra.

 Silueta del Cerro del Muerto en Aguascalientes, cuya forma de persona recostada inspiró la leyenda del gigante chichimeca que murió en el lugar.

Poco después, el gigante reapareció, explicando que simplemente se había ido a otro balneario. Pero en medio de la confusión de la batalla que él mismo había provocado sin querer, una flecha perdida lo alcanzó y le quitó la vida. Al caer, su cuerpo era tan grande que sepultó a todo un pueblo debajo de él, formando el cerro que hoy conocemos. Se dice que la tierra rojiza que a veces se ve en la zona es la sangre derramada del gigante.

Atardecer con cielo rojizo sobre el Cerro del Muerto en Aguascalientes, cuya leyenda cuenta la trágica historia de un gigante y una guerra.

Estas historias demuestran que los cerros y volcanes de México son mucho más que geografía. Son libros abiertos que nos cuentan sobre el amor, la fe, la guerra y la necesidad humana de encontrarle un significado profundo a la tierra que habitamos.

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