La tradición oral mexicana preserva el relato de La Planchada, una figura asociada al personal de enfermería en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Las narraciones populares sitúan el origen de esta historia en el Hospital Juárez de México durante el siglo XX.
Los relatos describen a una trabajadora de la salud llamada Eulalia, quien portaba un uniforme blanco con almidón y planchado constante. De acuerdo con la narrativa popular, la mujer ingresó al equipo clínico del nosocomio y atendía a los pacientes hospitalizados en las salas generales.
La narración refiere que la enfermera inició una relación sentimental con un médico del hospital identificado como Joaquín. Tiempo después, el médico abandonó el centro hospitalario y contrajo matrimonio con otra persona, situación que derivó en el deterioro anímico de la protagonista.
El desarrollo del relato sobre la atención nocturna a pacientes
De acuerdo con la leyenda, Eulalia descuidó sus obligaciones laborales y posteriormente enfermó hasta fallecer en las mismas instalaciones hospitalarias. El relato oral sostiene que, tras su muerte, la figura de la enfermera recorre las salas médicas durante los turnos nocturnos.
Los testimonios recogidos por cronistas urbanos indican que pacientes en estado de convalecencia reportan la visita de una enfermera con ropa de época. Esta persona suministra medicamentos prescritos, ajusta vendajes y verifica los signos vitales de los enfermos antes del amanecer.
Al día siguiente, los usuarios agradecen la atención recibida al personal médico de guardia. Sin embargo, las bitácoras hospitalarias constatan que ninguna enfermera de la plantilla en turno acudió a las camas señaladas durante ese horario específico.
El registro antropológico y la tradición del Hospital Juárez
Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documentan que las leyendas urbanas hospitalarias cumplen funciones de cohesión social y memoria colectiva. Este tipo de narraciones surge a menudo durante procesos de transición en los sistemas de salud pública.
Los analistas de la cultura popular señalan que la figura de La Planchada simboliza la ética del cuidado médico frente a la despersonalización de las instituciones sanitarias. La figura representa la reparación moral del personal de enfermería hacia la comunidad de enfermos.
El Hospital Juárez de México reconoce este relato como parte de su patrimonio inmaterial y memoria institucional. La comunidad hospitalaria conmemora esta tradición durante las actividades del Día de Muertos con ofrendas dedicadas a los trabajadores históricos del recinto.
La historia trascendió el recinto original del Centro Histórico y llegó a nosocomios del Instituto Mexicano del Seguro Social y del ISSSTE en distintas entidades federativas. Pacientes de nosocomios en Monterrey, Guadalajara y Ciudad Juárez refieren relatos semejantes con la misma vestimenta almidonada.
La Secretaría de Salud conserva registros históricos sobre la evolución del uniforme de enfermería en el país. Dichos archivos explican el uso de la cofia y las telas rígidas como normativas sanitarias vigentes entre las décadas de 1930 y 1960.
Hasta la fecha, ningún archivo civil o clínico comprueba la existencia legal de Eulalia, por lo que los investigadores clasifican el caso como un fenómeno del folclor urbano contemporáneo arraigado en la cultura médica mexicana.






