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La leyenda de La Pascualita en Chihuahua: el origen del maniquí exhibido desde 1930

Kenia Mayran

2026-10-21

Imagen Nota Sabrosa

El 25 de marzo de 1930, la propietaria de la tienda de novias La Popular, Pascuala Esparza Perales de Pérez, colocó un nuevo maniquí en el escaparate principal de su establecimiento en la ciudad de Chihuahua. La figura portaba un vestido de novia de temporada primaveral.

Los transeúntes de la calle Guadalupe Victoria observaron los detalles anatómicos de la pieza, tales como pliegues en las palmas de las manos, uñas naturales y líneas dactilares. La similitud de los rasgos faciales con la dueña del comercio propició comparaciones inmediatas entre los habitantes locales.

La población comenzó a denominar a la escultura como «La Chonita» o «La Pascualita», vinculando el objeto al nombre de la comerciante. Desde entonces, el negocio mantuvo al maniquí en exhibición continua a través de sucesivos cambios de administración.

La leyenda sobre el embalsamamiento y la picadura de araña

La tradición oral construyó el relato de que la figura corresponde al cuerpo embalsamado de la hija de Pascuala Esparza. Según la narración popular, la joven falleció el día de su boda debido a la picadura de un insecto ponzoñoso mientras ajustaba su atuendo nupcial.

El relato oral afirma que la madre embalsamó los restos de su descendiente y los colocó tras el cristal para preservarla en el atuendo de matrimonio. Diversos testimonios urbanos añaden relatos de testigos que aseguran percibir cambios de postura o seguimiento visual por parte de la figura.

Ningún acta de defunción ni registro ministerial del estado de Chihuahua documenta este deceso en los términos descritos por la narrativa popular. Los cronistas locales señalan que las versiones sobre la causa de muerte varían entre picaduras de araña viuda negra y alacrán.

Los peritajes de materiales y la procedencia de la figura

Investigadores de arte y peritos forenses examinaron las características estructurales de la pieza para determinar su composición material. Los dictámenes técnicos determinaron que la figura está elaborada con cera, resina y ojos de cristal, técnica común en maniquíes europeos de inicios del siglo XX.

Los registros comerciales de importación demuestran que Pascuala Esparza adquirió el maniquí en la Ciudad de México, tras una compra efectuada a los almacenes de Puerto de Liverpool. La tienda departamental importaba estas figuras directamente de los talleres de modelado en cera de Pierre Imans en París.

Especialistas en medicina legal aclaran que las técnicas de embalsamamiento no preservan tejidos orgánicos blandos expuestos a la radiación solar y a las variaciones térmicas durante nueve décadas. El proceso químico causaría oscurecimiento y descomposición visible en la piel humana.

El impacto de la tradición en el patrimonio cultural de Chihuahua

La tienda La Popular conserva la exhibición del maniquí en el Centro Histórico de Chihuahua como un punto de interés urbano de la entidad. Autoridades municipales y secretarías de turismo integran el sitio en los recorridos culturales dedicados a la narrativa oral del norte de México.

Los encargados del establecimiento renuevan periódicamente la vestimenta de la figura a puerta cerrada, manteniendo el protocolo tradicional de la tienda. La pieza continúa en su aparador original desde su llegada en 1930, constituyendo uno de los casos documentados de folclor urbano en México.

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