La Michoacana: El origen de la paletería más famosa de México y su historia en Tocumbo
La presencia de las paleterías “La Michoacana” es un elemento cotidiano del paisaje urbano. Sin embargo, detrás del logotipo de la niña con la paleta existe una historia que se remonta a la década de 1930 y 1940 en el estado de Michoacán. Rafael Malfabón, un campesino originario de Tocumbo, es identificado como el iniciador de este modelo de negocio que transformó la economía de su región y estableció una tradición de apoyo comunitario que persiste hasta la fecha.
El aprendizaje de Rafael Malfabón en la Ciudad de México
La historia registra que Rafael Malfabón emigró de su natal Tocumbo hacia el entonces Distrito Federal en busca de oportunidades laborales. Durante su estancia en la capital, trabajó en una paletería propiedad de personas de origen extranjero, donde aprendió la técnica de elaboración de helados y paletas de hielo. En esa época, la producción no dependía de sistemas de refrigeración eléctricos modernos, sino de un método basado en el uso de hielo y sal para alcanzar las temperaturas de congelación necesarias.

Malfabón observó el proceso de fabricación y la demanda del producto en la ciudad. Tras adquirir los conocimientos técnicos, decidió regresar a Michoacán en el año 1942. Su objetivo era implementar lo aprendido en su comunidad, utilizando las frutas naturales que abundaban en la región para dar un sabor distintivo a sus productos. Este retorno marcó el inicio de una industria que eventualmente otorgaría a Tocumbo el título de “Capital Mundial de la Paleta“.
La fundación de la primera paletería y el modelo de expansión
Al llegar a Tocumbo, Rafael Malfabón comenzó a vender sus paletas en las calles, utilizando un burro para transportar la mercancía. La aceptación de los habitantes fue inmediata debido a la calidad de los ingredientes y la novedad del producto. Poco tiempo después, estableció su primer local formal bajo el nombre de “Paletería La Michoacana”. El éxito del establecimiento permitió que Malfabón considerara la expansión del negocio, pero no a través de un sistema de franquicias convencional.

El modelo de crecimiento implementado por Malfabón se basó en el apoyo mutuo. El campesino comenzó a enseñar el oficio a los jóvenes de Tocumbo, compartiendo sus recetas y técnicas de producción. Además de la capacitación, Malfabón otorgaba préstamos económicos a sus aprendices para que estos pudieran abrir sus propios locales en otras partes del país. Las condiciones para estos préstamos eran dos: que los nuevos negocios llevaran el nombre de “La Michoacana” y que, en lugar de pagarle el dinero a él, ayudaran a otros jóvenes del pueblo a iniciar sus propias paleterías bajo el mismo esquema.
Situación legal del nombre y dominio público
Debido a la forma en que se expandió el negocio, el nombre “La Michoacana” no se registró originalmente como una marca comercial exclusiva de una sola familia o corporación. Al permitirse que cualquier persona originaria de la región utilizara el nombre y la identidad visual, la marca experimentó una dilución legal. En la actualidad, “La Michoacana” se considera una marca de dominio público en términos prácticos, lo que impide que una sola entidad reclame los derechos totales sobre el nombre a nivel nacional.

Esta falta de registro único ha generado que existan miles de paleterías con el mismo nombre, pero con diferentes dueños y variaciones en sus logotipos. A pesar de los intentos de diversas empresas por unificar la marca o registrar variantes, la identidad de “La Michoacana” permanece ligada a la tradición artesanal y al origen geográfico de sus fundadores. Para los consumidores en zonas como Naucalpan o Chimalhuacán, la marca es sinónimo de un comercio familiar y accesible.
Tocumbo y la Feria de la Paleta en diciembre
El impacto de Rafael Malfabón en Tocumbo es visible en la infraestructura y las tradiciones del pueblo. En la entrada de la localidad se ubica un monumento dedicado a una paleta gigante, símbolo del motor económico de la región. La industria paletera ha permitido que Tocumbo alcance niveles de desarrollo destacados en comparación con otras zonas rurales del estado, gracias a las remesas y las inversiones de los paleteros que operan en todo México y Estados Unidos.

Cada mes de diciembre, la comunidad organiza la “Feria de la Paleta”. Durante este evento, los paleteros que trabajan fuera del estado regresan a su pueblo natal para celebrar. Una de las tradiciones más relevantes de la feria es el reparto gratuito de miles de paletas y helados a los asistentes, como un homenaje a la generosidad de Don Rafael Malfabón. Esta festividad refuerza el vínculo entre los productores y su lugar de origen, manteniendo viva la historia del campesino que compartió su conocimiento para el beneficio colectivo.






