El encuentro entre las selecciones de Inglaterra y Ghana en la Copa del Mundo 2026 generó atención no solo por el desempeño deportivo, sino por factores culturales externos. Antes del partido, un chamán ghanés afirmó públicamente haber lanzado un hechizo sobre el delantero inglés Harry Kane. El objetivo de esta práctica era impedir que el jugador anotara goles contra el equipo africano.

El partido concluyó con un marcador de 0-0, y el capitán de la selección inglesa no logró marcar durante los 90 minutos. Este resultado alimentó el debate entre quienes consideran estos actos como coincidencias y quienes ven en ellos la manifestación de tradiciones ancestrales. La situación puso de relieve el concepto de Juju, un sistema de creencias profundamente arraigado en África Occidental.
El Juju no se limita a la definición simplista de “magia negra” o “brujería”. Se trata de un conjunto de prácticas espirituales tradicionales que fusionan la religión, la medicina herbolaria y la veneración a los ancestros. En países como Ghana, estas creencias forman parte de la vida cotidiana y se trasladan de manera natural al ámbito del fútbol profesional.
El impacto de las creencias tradicionales en el deporte africano
La relación entre el fútbol y lo espiritual en Ghana se basa en la convicción de que fuerzas invisibles pueden influir en el destino de un partido. Los seguidores y algunos profesionales recurren a curanderos y chamanes para buscar protección o ventaja competitiva. Estas prácticas incluyen el uso de amuletos, pociones o rituales específicos realizados antes de ingresar al terreno de juego.

La FIFA, a través de sus campañas de diversidad cultural, reconoce la importancia de las tradiciones de cada nación participante. Sin embargo, el organismo mantiene regulaciones estrictas sobre la conducta en el campo para evitar interferencias físicas. En el caso de Ghana, el uso del Juju se manifiesta principalmente como un soporte psicológico y cultural para los jugadores y la afición.

Expertos en cultura africana señalan que el Juju busca canalizar la energía de los ancestros y deidades locales. No siempre tiene una intención negativa; en muchas ocasiones, los rituales se realizan para pedir salud y fortaleza para los deportistas propios. Esta dualidad es una característica central de la espiritualidad en la región subsahariana.
Similitudes culturales entre los rituales de Ghana y Latinoamérica
La práctica de buscar influir en el resultado deportivo mediante la fe no es exclusiva del continente africano. En Latinoamérica, los aficionados y jugadores también ejecutan rituales, cábalas y promesas a figuras religiosas. Estas acciones responden a la misma necesidad humana de sentir control sobre eventos inciertos, como lo es un partido de fútbol de alto nivel.

Desde encender veladoras hasta realizar visitas a santuarios, la espiritualidad acompaña al fútbol en diversas latitudes. El caso del chamán ghanés y Harry Kane es un recordatorio de que el Mundial funciona como un espacio de convergencia cultural. Las diferencias no radican en el sentimiento de fervor, sino en las formas específicas en que cada sociedad manifiesta su fe.

La persistencia de estas tradiciones en pleno siglo XXI demuestra que el deporte profesional no está aislado de las raíces culturales de los pueblos. El relevo generacional en la selección de Ghana continúa integrando estos elementos, manteniendo viva una identidad que combina la modernidad del fútbol de élite con la herencia de sus antepasados.






