El secreto de los mexicas para que sus pirámides no se hundieran en el lago

Kenia Espinosa

2026-03-04

Reconstrucción histórica de Tenochtitlan con el Templo Mayor y los canales de la ciudad lacustre edificada sobre el lago.

Ingeniería mexica: El sistema de cimentación que sostiene a la Ciudad de México

La Ciudad de México se asienta sobre lo que anteriormente fue un sistema de lagos en el Valle de México. Esta ubicación geográfica presentó retos estructurales para los antiguos habitantes de Tenochtitlan, quienes desarrollaron técnicas de ingeniería geotécnica para edificar templos y viviendas sobre un suelo blando y acuoso. Los métodos empleados por los mexicas permitieron la estabilidad de grandes estructuras en zonas que hoy comprenden la Ciudad de México, Ecatepec de Morelos y Ciudad Nezahualcóyotl.

El uso de estacas de ahuejote en el suelo de la Ciudad de México

La base de la construcción mexica consistió en el uso de estacas de madera de ahuejote. Este árbol, nativo de las zonas lacustres del Valle de México, posee propiedades que lo hacen resistente a la humedad. Los constructores mexicas cortaban troncos de aproximadamente 5 a 10 metros de largo y los afilaban en un extremo para facilitar su inserción en el lodo del lecho lacustre.

Estacas de madera de ahuejote afiladas para la cimentación lacustre mexica en el suelo del Valle de México.

A diferencia de otras maderas que se pudren al estar sumergidas, el ahuejote mantiene su integridad estructural bajo el agua. Los mexicas clavaban estas estacas de forma masiva hasta alcanzar el estrato resistente, una capa de suelo más firme ubicada debajo del sedimento blando. Un aspecto relevante de esta técnica es que, en muchos casos, las estacas permanecían vivas, permitiendo que sus raíces se extendieran y crearan una red natural que anclaba la cimentación al fondo del lago, proporcionando una base sólida para las plataformas superiores.

La función de las colchonetas de tule como refuerzo estructural

Sobre la red de estacas de ahuejote, los mexicas colocaban una estructura horizontal compuesta por colchonetas de tule reforzado. El tule es una planta acuática que abunda en las orillas de los lagos y que se utilizaba para tejer diversos objetos cotidianos. En la ingeniería de la época, estas colchonetas funcionaban como una geomalla moderna, distribuyendo el peso de la construcción de manera uniforme sobre las estacas.

Diagrama de una chinampa mexica con capas de estacas, lodo, ramas y tierra para el cultivo y construcción sobre el agua.

Esta capa de tule impedía que los materiales de relleno se hundieran de forma irregular en el sedimento lacustre. Encima de estas colchonetas, se vertía sedimento lacustre prensado y capas de piedra volcánica, como el tezontle, que es ligero y resistente. Este sistema de capas permitía que la plataforma tuviera cierta flexibilidad, lo cual resultó fundamental para la permanencia de los edificios ante los movimientos del suelo y las variaciones en el nivel del agua del Lago de Texcoco.

Resistencia sísmica de las construcciones prehispánicas en el Valle de México

La combinación de estacas de madera, tejidos de fibras vegetales y rellenos compactados creó un sistema que algunos especialistas comparan con el funcionamiento del concreto armado biológico. Esta estructura permitía que los edificios mexicas tuvieran una resistencia superior ante los sismos en comparación con las construcciones europeas posteriores, las cuales utilizaban cimentaciones rígidas de piedra que tendían a fracturarse con el movimiento telúrico.

Infografía de las fundaciones lacustres mexicas con estacas de ahuejote, colchoneta de tule y relleno de piedra compactado.

La flexibilidad del sistema lacustre mexica absorbía las ondas sísmicas, evitando el colapso de las pirámides y plataformas. En la actualidad, diversas investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) estudian estos métodos para comprender el comportamiento del suelo en delegaciones como Cuauhtémoc e Iztapalapa, así como en municipios del Estado de México como Naucalpan de Juárez y Chimalhuacán, donde el subsuelo conserva características similares a las de la época prehispánica.

El proceso de creación de las islas artificiales o chinampas

La expansión de Tenochtitlan dependió de la creación de islas artificiales conocidas como chinampas. Este proceso iniciaba con la delimitación de un área rectangular mediante estacas de ahuejote. Posteriormente, se rellenaba el espacio con capas de lodo extraído del fondo del lago y vegetación en descomposición. Este método no solo servía para ganar terreno al agua, sino que también funcionaba como un sistema agrícola de alta productividad.

Ilustración de la construcción de una plataforma mexica en el lago usando estacas de ahuejote y tejidos de fibras vegetales.

Las raíces de los ahuejotes plantados en las orillas de las chinampas servían para contener la tierra y evitar la erosión provocada por el movimiento del agua. Este sistema de ingeniería hidráulica y civil permitió que una ciudad de aproximadamente 200,000 habitantes funcionara de manera eficiente en medio de un lago. La técnica de las chinampas todavía se observa en zonas como Xochimilco, preservando el conocimiento técnico de los antiguos pobladores del valle.

El legado de la ingeniería mexica en la infraestructura moderna

La transición de la ciudad lacustre a la ciudad colonial implicó el desecamiento de los lagos, lo que alteró la mecánica de suelos de la región. Sin embargo, los principios de cimentación por sustitución y el uso de pilotes, que guardan similitud con las estacas mexicas, siguen siendo fundamentales para la construcción de edificios altos en la Ciudad de México. El conocimiento sobre el estrato resistente y la compactación de rellenos es una herencia directa de la observación del entorno que realizaron los mexicas.

Reconstrucción histórica de Tenochtitlan con el Templo Mayor y los canales de la ciudad lacustre edificada sobre el lago.

Hoy en día, la estabilidad de monumentos históricos en el Centro Histórico depende en gran medida de la conservación de la humedad en el subsuelo para evitar que las antiguas estacas de madera se degraden al contacto con el oxígeno. La ingeniería mexica demuestra que el uso de materiales locales y el entendimiento de la naturaleza del suelo son claves para la edificación de ciudades duraderas en entornos geográficos complejos.

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