El Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro cuenta con estaciones que guardan antecedentes históricos. La estación Camarones, ubicada en la alcaldía Azcapotzalco, debe su nombre a un crustáceo de agua dulce. En el año 1790, la zona albergaba el pueblo de San Francisco Tetecala.
Por este lugar pasaba un riachuelo que alimentaba al río Consulado. Los habitantes de la región pescaban acociles en este cuerpo de agua. El acocil es un animal con características físicas y de sabor similares a las del camarón.

Las personas envolvían los acociles en hojas de maíz y los cocinaban al fuego. El olor de la preparación atraía a los viajeros que transitaban por el antiguo Camino Real. Los transeúntes comenzaron a referirse al platillo como “los camarones de la tierra”.
Esta expresión popular dio origen al nombre actual de la zona. La actual Avenida Camarones sigue el trazo exacto del antiguo río. En la década de 1950, las autoridades gubernamentales entubaron los ríos de la ciudad para dar paso a la urbanización.
La ingeniería detrás de la profundidad de la Línea 7
La estación Camarones pertenece a la Línea 7 del Metro. Esta ruta destaca por ser la más profunda de toda la red de transporte. Durante años circuló la versión de que su diseño funcionaría como un búnker en caso de un ataque nuclear.
Esta teoría surgió debido al contexto histórico de la Guerra Fría. Sin embargo, la profundidad de la Línea 7 responde a condiciones geológicas y de ingeniería. Los constructores tuvieron que excavar a gran profundidad por las características del suelo en esa zona.

El terreno del poniente y norte de la ciudad presenta lodo, cimientos antiguos y los ríos entubados. Los ingenieros buscaron un estrato firme para garantizar la seguridad de la obra. Por esta razón, los andenes de Camarones se encuentran a decenas de metros bajo tierra.
El tramo de la Línea 7 que incluye a la estación Camarones se inauguró el 29 de noviembre de 1988. Esta expansión conectó la estación Tacuba con la terminal El Rosario. El ícono representativo de la estación muestra la figura de un camarón.
El acocil, especie endémica de México, formaba parte de la dieta de los habitantes del Valle de México. La captura de este crustáceo representaba una actividad de subsistencia para los pueblos ribereños. La urbanización redujo el hábitat natural de estas especies en la capital.






