El choker: Un accesorio con siglos de historia, poder y rebelión
El mundo de la moda recicla tendencias de manera constante, y uno de los accesorios más presentes en los joyeros de las mujeres mexicanas es el choker o gargantilla. Este elemento, que se ajusta perfectamente al cuello, parece un invento moderno ligado a la juventud y la nostalgia de décadas recientes, pero su origen se remonta a miles de años atrás. Las civilizaciones antiguas, la realeza europea y los movimientos sociales han utilizado esta pieza no solo para adornar, sino para comunicar mensajes de poder, protección y protesta política.
Los orígenes ancestrales y el significado de protección
La historia de este accesorio comienza mucho antes de las pasarelas actuales. Diversas culturas milenarias, como los sumerios y los egipcios, incorporaron el uso de collares ajustados al cuello en su vestimenta diaria y ceremonial. En estas civilizaciones, el choker no cumplía una función meramente estética. Los artesanos elaboraban estas piezas con materiales preciosos y las diseñaban para proteger partes vitales del cuerpo, como la garganta.

En el continente americano, las culturas de Mesoamérica también otorgaron un valor especial a este tipo de ornamentos. Los jerarcas y guerreros portaban collares anchos y ajustados elaborados con jade, oro y otros materiales. Estas piezas funcionaban como símbolos de jerarquía social y, al igual que en otras culturas, actuaban como talismanes de poder y protección espiritual. El accesorio comunicaba el estatus de quien lo portaba dentro de la comunidad.
De la realeza al origen de su nombre
Con el paso de los siglos, el uso de la gargantilla se transformó en Europa. Durante el Renacimiento, las mujeres de la nobleza adoptaron este estilo como parte fundamental de su ajuar. Retratos históricos muestran a figuras de la realeza adornadas con gargantillas compuestas por perlas y gemas preciosas. En este contexto, el accesorio servía para demostrar la riqueza y el alto estatus social de la familia.

El término “choker” proviene del idioma inglés. La palabra deriva del verbo “choke”, que se traduce como ahorcar o asfixiar. Este nombre hace referencia directa a la característica principal del diseño: su ajuste ceñido alrededor del cuello, el cual puede generar una sensación de presión si no se coloca adecuadamente.
La cinta roja: Una protesta silenciosa en Francia
Uno de los momentos más significativos en la evolución de este accesorio ocurrió en el siglo XVIII, específicamente durante la Revolución Francesa. En medio de la agitación social y política, surgió una tendencia conocida como la “moda de la víctima” (mode à la victime). Las mujeres comenzaron a utilizar cintas rojas atadas alrededor del cuello.

Este gesto no respondía a un capricho estético, sino a una declaración política. La cinta roja simbolizaba el corte de la guillotina y servía como un homenaje y protesta por las personas que habían perdido la vida durante el conflicto, muchas de ellas ejecutadas por la monarquía o durante el periodo del Terror. El atuendo se complementaba con vestidos de corte imperio y cintas cruzadas en la espalda, creando un estilo minimalista cargado de significado social.
El siglo XIX: Entre la elegancia y la vida bohemia
Hacia finales del siglo XIX, la gargantilla adquirió significados duales. Por un lado, la realeza británica, con figuras influyentes en la moda de la época victoriana, mantuvo el uso de chokers elaborados con diamantes y piedras preciosas, consolidando su imagen como un signo de elegancia suprema y sofisticación.

Simultáneamente, en otros sectores de la sociedad, el accesorio tomó un camino diferente. El movimiento bohemio y las artistas de la época popularizaron el uso de cintas negras de satín o terciopelo. En ciertos contextos, como en la pintura de la época, este tipo de gargantilla negra se asociaba también con bailarinas y mujeres que ejercían la prostitución, marcando una clara diferencia de clase y ocupación a través de un mismo tipo de adorno.
El renacimiento moderno: De los 90 a la actualidad
El siglo XX trajo consigo varios regresos de esta moda, desde las “flappers” de los años 20 hasta mediados de siglo. Sin embargo, fue en la década de 1990 cuando el choker explotó como un fenómeno de masas gracias al movimiento grunge y la cultura pop. El accesorio se democratizó y se fabricó en materiales accesibles como plástico (los famosos “tattoos” elásticos), cuero y tela.

En la actualidad, la moda ha retomado este elemento con fuerza, impulsada por la nostalgia del estilo “Y2K” (año 2000). Hoy en día, el choker es una pieza versátil que no distingue clases sociales y se encuentra presente tanto en pasarelas de alta costura como en la moda urbana cotidiana. Lo que comenzó como un amuleto de protección y pasó por ser un símbolo de protesta política, hoy se consolida como un básico indispensable que conecta el pasado con el presente.






