El secreto detrás de la trompeta en ‘Bomba Camará’: Una historia de jazz, salsa y familia
La salsa es uno de esos géneros que nos acompaña en todo momento: en el transporte público, en las fiestas familiares o mientras hacemos el quehacer. Existen canciones que, con solo escuchar los primeros acordes, nos transportan a otra época. Un claro ejemplo es el clásico “Bomba Camará” de Richie Ray y Bobby Cruz, un tema que ha hecho bailar a generaciones enteras. Sin embargo, pocos conocen la curiosa historia detrás del músico que interpretó ese inolvidable solo de trompeta y el vínculo familiar que lo une con la música actual.
Un descubrimiento en las calles de Barranquilla
La historia de este hallazgo musical comienza con una anécdota cotidiana. Un vecino en Barranquilla, Colombia, escuchaba salsa a todo volumen día tras día. La repetición constante de una melodía en particular despertó la curiosidad de quien la escuchaba. Al preguntar por el nombre de la canción, la respuesta fue clara: se trataba de una producción de Ricardo Ray titulada “Jala Jala y Boogaloo”.
Aunque el álbum contenía varios éxitos, una canción destacaba por su inicio explosivo: “Bomba Camará”. Lo que atrapaba la atención no era solo el ritmo, sino un solo de trompeta ejecutado con una maestría particular. Este detalle llevó a una investigación sobre los créditos del disco, revelando un nombre que no sonaba habitual en el circuito de la salsa tradicional: Doc Cheatham.
Doc Cheatham: El veterano del jazz que conquistó la salsa
Adolphus “Doc” Cheatham fue el trompetista responsable de ese sonido característico en el álbum Jala Jala y Boogaloo Volumen II. Su llegada a la orquesta de Richie Ray y Bobby Cruz no fue casualidad, sino una recomendación de Pedro Rafael Chaparro, otro músico de la agrupación.
Lo sorprendente de esta colaboración fue la edad del músico. Cuando Doc Cheatham entró al estudio de grabación para colaborar con los “Reyes de la Salsa”, tenía 62 años. En aquella época, la salsa y el boogaloo eran géneros dominados por jóvenes enérgicos, lo que generó cierto escepticismo inicial entre los miembros de la banda.
Bobby Cruz, el legendario cantante del dúo, ha relatado en diversas ocasiones su primera impresión al ver llegar a Cheatham. Cruz pensó que el músico, debido a su edad, no resistiría la intensidad de la sesión y que probablemente se cansaría a los 15 o 20 minutos. La realidad fue muy distinta.
“Eso es todo”: La lección de profesionalismo
Contra todo pronóstico, Doc Cheatham no solo completó la sesión de grabación sin problemas, sino que demostró una resistencia y calidad interpretativa superior. Al finalizar el trabajo, el trompetista se acercó a Bobby Cruz y, con total tranquilidad, preguntó: “¿Eso es todo?”.
Esta anécdota se ha convertido en una leyenda dentro del mundo de la salsa, demostrando que el talento y la técnica no tienen edad. La participación de Cheatham en “Bomba Camará” y en el tema “Mr. Trumpet Man” dejó una huella imborrable en la música latina, fusionando la elegancia del jazz clásico con la fuerza de los ritmos caribeños.
El legado continúa: De abuelo a nieto
La historia musical de la familia Cheatham no terminó con esa grabación. Años después, una curiosa coincidencia conectó el pasado con el presente. Los amantes del neo jazz actual reconocen a Theo Croker como uno de los trompetistas más destacados de su generación.
Al revisar la biografía de este joven músico, se descubre un vínculo directo: Theo Croker es nieto de Doc Cheatham. Este dato cierra un círculo virtuoso en la música, donde el talento fluye a través de las generaciones. Mientras el abuelo dejó su marca en la historia de la salsa y el jazz tradicional, el nieto continúa el legado explorando nuevos horizontes sonoros, manteniendo vivo el apellido y la pasión por la trompeta.
La próxima vez que suene “Bomba Camará” en una fiesta, valdrá la pena prestar atención a ese solo de trompeta y recordar que fue interpretado por un hombre de 62 años que llegó para dar una lección de vida y música.






