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El error que dio origen a la cumbia rebajada en Monterrey

Kenia Espinosa

2026-04-06

Jóvenes de Monterrey bailando cumbia rebajada con vestimenta característica de la cultura Colombia en una calle de barrio.

La presencia de la música colombiana en Monterrey inició entre finales de la década de 1960 y principios de 1970. De acuerdo con registros históricos de la cultura urbana, el movimiento comenzó cuando discos de acetato provenientes de Colombia llegaron a la Colonia Independencia. Este sector, conocido por los habitantes locales como “La Indepe” o “La Colombia”, se convirtió en el núcleo de difusión del vallenato y la cumbia sabanera.

La llegada de trabajadores y migrantes del sur de México hacia la capital de Nuevo León impulsó la popularidad de estos ritmos. La música se integró en las celebraciones familiares, bodas y fiestas de quince años en los patios de las viviendas. En este contexto surgieron los sonideros regios, quienes utilizaban bocinas y trompetas de anuncio para amenizar los eventos en las zonas altas de los cerros.

Celso Piña y la masificación del vallenato en Nuevo León

A finales de los años 70, el músico Celso Piña grabó su primer material discográfico titulado “La Manda”. El artista integró el acordeón como instrumento principal para interpretar cumbia colombiana sabanera en vivo. Este hecho marcó una transición, pues la música dejó de escucharse únicamente en discos para ser ejecutada por agrupaciones locales en escenarios públicos.

La influencia de Celso Piña permitió que el género traspasara las fronteras de los barrios populares. Tras su consolidación, surgieron otros exponentes como Paco Silva, La Tropa Colombiana y Los Reyes Vallenatos. La ejecución del acordeón se volvió un elemento distintivo de la identidad musical de la ciudad, vinculando la tradición colombiana con el entorno urbano regiomontano.

El nacimiento accidental de la cumbia rebajada

La cumbia rebajada, un subgénero distintivo de Monterrey, surgió por un desperfecto técnico en el equipo de Sonido Dueñez. Durante un baile de larga duración, el motor de la tornamesa se sobrecalentó, lo que provocó que el disco girara a una velocidad menor a la habitual. El sonido resultante, más lento y grave, fue aceptado por los asistentes, dando origen a una nueva forma de escuchar y bailar la cumbia.

Este estilo musical generó una estética propia entre los jóvenes, conocida como la cultura Colombia. La vestimenta se caracterizó por el uso de camisas de cuadros, pantalones holgados, calzado deportivo tipo Converse y escapularios personalizados. A pesar de enfrentar periodos de discriminación y revisiones policiales basadas en la apariencia, los integrantes de este movimiento mantuvieron estas expresiones como un símbolo de pertenencia.

La cumbia como patrimonio cultural de Monterrey

En la actualidad, la cumbia y el vallenato forman parte del patrimonio cultural de la ciudad. La práctica de la “rueda loca”, un círculo de baile donde los participantes compiten paso a paso, persiste en diversos sectores. La evolución de esta cultura ha integrado a fotógrafos, grafiteros, DJs y coleccionistas de vinilos que preservan el legado de los primeros discos que llegaron a la región.

La música colombiana en Monterrey representa un proceso de sincretismo cultural que vincula a dos naciones a través del ritmo. Lo que comenzó como un intercambio de discos en una colonia popular, se transformó en un elemento del ADN social de la zona metropolitana. La vigencia de estos sonidos asegura la continuidad de una tradición que inició hace más de cinco décadas.

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