Los trabajadores de la cementera Cruz Azul en Jasso, Hidalgo, practicaban el beisbol en 1925. En ese periodo, el futbol no formaba parte de las actividades recreativas principales de la cooperativa. Los empleados organizaban encuentros y competiciones internas donde el uso del bate y la pelota predominaba sobre el balompié.

Carlos Garcés, dentista de la empresa y exjugador del Club América, propuso la transición al futbol. Garcés participó en la fundación del equipo capitalino en 1916 y buscó implementar este deporte en la comunidad laboral de Hidalgo. Su iniciativa enfrentó la resistencia inicial de los trabajadores que preferían el “rey de los deportes”.
El referéndum que definió el futuro deportivo de la cooperativa
La cooperativa organizó una consulta interna para elegir entre el beisbol y el futbol. Los socios y empleados emitieron su voto para determinar cuál sería la disciplina oficial que representaría a la institución. El resultado del referéndum favoreció al futbol, marcando el inicio de la trayectoria del equipo en las ligas locales.
El cambio de disciplina no eliminó el vínculo de la institución con el beisbol. A pesar de la profesionalización del equipo de futbol, la cementera mantuvo el apoyo a las novenas regionales. Esta relación se fortaleció décadas después con la creación de un equipo competitivo en el sur del país.

Cruz Azul formó una novena profesional en la Liga del Istmo, en Oaxaca. El equipo representó a la cementera en una de las zonas con mayor tradición beisbolera de México. La inversión en infraestructura y talento permitió que la institución alcanzara niveles de competencia elevados en esta disciplina.
Los seis campeonatos y la conexión con las Grandes Ligas
El equipo de beisbol de Cruz Azul consiguió seis campeonatos en 11 temporadas. Este registro sitúa a la organización como una de las más exitosas en la historia de la Liga del Istmo. La consistencia en los resultados deportivos consolidó la identidad de “La Máquina” también en los diamantes de juego.
Jugadores con trayectoria en la Major League Baseball (MLB) integraron las filas celestes. La nómina contó con la participación de figuras que alcanzaron el máximo nivel del beisbol mundial. Estos atletas aportaron experiencia profesional al desarrollo de los talentos locales en la liga oaxaqueña.

Matías Carrillo formó parte de la estructura beisbolista de Cruz Azul. El pelotero mexicano tuvo una etapa con los Marlins de Florida en los Estados Unidos. Su presencia en el equipo de la cementera elevó el estándar competitivo de la novena durante las temporadas en las que participó.
Gerónimo Gil también vistió el uniforme de Cruz Azul en el beisbol. El receptor participó con los Orioles de Baltimore en las Grandes Ligas antes de integrarse a los proyectos deportivos de la cooperativa. Su labor en el campo contribuyó a la obtención de los títulos mencionados en la Liga del Istmo.
Cruz Azul es el único club de los denominados “grandes” con títulos en ambos deportes. Esta dualidad distingue a la institución dentro del panorama deportivo nacional. La historia del equipo refleja la evolución de las preferencias culturales y deportivas en las comunidades industriales de México.






