El origen del bongo: De los campos de Cuba a los clubes de Nueva York

Kenia Espinosa

2026-02-20

Manos de un músico ejecutando el bongo, instrumento de percusión que marca el ritmo en géneros como la salsa y el son cubano.

El bongo: Historia y evolución del latido rítmico en la música tropical

El sonido del bongo es una presencia constante en la música que acompaña la vida diaria. Este instrumento de percusión, compuesto por dos tambores de madera unidos por una pieza central, representa uno de los legados más importantes de la cultura afrocubana. Su historia no pertenece a un solo creador, sino a la resistencia y creatividad de comunidades que transformaron la memoria ancestral en un lenguaje sonoro que hoy domina las pistas de baile y las celebraciones familiares.

Origen y raíces africanas del bongo

El bongo tiene su punto de partida en el oriente de Cuba. Su aparición se vincula directamente con la influencia de los esclavos bantúes procedentes de las regiones del Congo y Angola. Estas comunidades llevaron consigo ritmos y técnicas de percusión que, al entrar en contacto con la realidad de la isla, comenzaron un proceso de adaptación. El instrumento surgió de la necesidad de recrear los sonidos de la tierra de origen utilizando materiales disponibles en el entorno caribeño.

 Bongos de madera con parches claros y diseño de franjas, instrumento de percusión utilizado en la ejecución de música tropical.

La construcción inicial del bongo empleaba troncos ahuecados y pieles de animales tensadas. Manos artesanas en las zonas rurales perfeccionaron el diseño hasta lograr dos tambores de diferentes diámetros que permiten una ejecución versátil. Sociológicamente, el bongo funcionó como una herramienta de identidad y cohesión para los descendientes de africanos, quienes encontraron en el ritmo una forma de preservar su cultura frente a las estructuras coloniales.

El bongo en el changüí y el son cubano

Las raíces del bongo se fortalecieron dentro de géneros tradicionales como el changüí y el son cubano. En provincias como Santiago de Cuba y Guantánamo, los tambores gemelos comenzaron a dialogar con instrumentos de cuerda y percusión menor, como la guitarra, la marímbula y las claves. En este contexto, el bongo dejó de ser un simple acompañamiento para convertirse en el centro de las festividades rurales y los encuentros en los solares urbanos.

En el changüí, el bongo desempeña un papel fundamental al marcar el pulso de la música. A diferencia de otros tambores de mayor tamaño, el bongo ofrece al músico, conocido como bongosero, la posibilidad de realizar improvisaciones y variaciones rítmicas constantes. Esta capacidad de respuesta sonora convirtió al instrumento en la voz principal de las celebraciones populares, donde el ritmo sirve como hilo conductor de las historias que se cuentan a través del canto.

La llegada del bongo a los escenarios internacionales

El viaje del bongo hacia la internacionalización inició en los campos cubanos, pero encontró un punto de expansión determinante en la ciudad de Nueva York. Durante la primera mitad del siglo XX, la migración de músicos del Caribe hacia los Estados Unidos facilitó la difusión del son y otros ritmos tropicales. En los clubes latinos de la metrópoli, la esencia del bongo se adaptó a orquestas más grandes, integrándose con secciones de metales y piano.

Bongos de color guinda con herrajes negros y parches de cuero, equipo de percusión para orquestas de salsa y bachata.

En este nuevo entorno, el bongo se consolidó como el corazón rítmico de la salsa urbana. La técnica de ejecución evolucionó para mantener la presencia sonora frente a instrumentos con mayor volumen, pero conservó su matiz orgánico. Los bongoseros incorporaron innovaciones técnicas, como llaves de afinación metálicas y soportes, lo que permitió una mayor precisión en el sonido sin perder la conexión con el latido ancestral que dio origen al instrumento.

Características técnicas y ejecución del instrumento

A nivel técnico, el bongo se distingue por su estructura dual. El tambor más pequeño, de sonido agudo, recibe el nombre de “macho”, mientras que el más grande, de sonido grave, se denomina “hembra”. Esta combinación permite al músico crear una amplia gama de matices mediante el uso de los dedos y las palmas. La técnica básica de ejecución en el son y la salsa se conoce como “el martillo”, un patrón de ocho movimientos que proporciona una base rítmica estable para el resto de la agrupación.

La versatilidad del bongo permite que se utilice tanto en agrupaciones pequeñas de música tradicional como en grandes orquestas de salsa y jazz latino. Su capacidad para alternar entre golpes secos y sonidos abiertos genera una dinámica que invita al movimiento y al baile. La evolución del instrumento también ha incluido cambios en los materiales de los parches, pasando de pieles naturales a materiales sintéticos que ofrecen una mayor resistencia a los cambios de temperatura y humedad.

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