Durante más de cuatro décadas de presentaciones en vivo, el cantante venezolano Pastor López portó ocho anillos de oro macizo y cadenas en sus presentaciones artísticas. El uso constante de esta joyería en ambas manos generó diversas teorías entre los seguidores de la música tropical respecto a si constituía una muestra de estatus financiero o una práctica de protección personal.
En entrevistas concedidas a medios de comunicación colombianos en 2019, el propio intérprete relató que la costumbre surgió a partir de un altercado ocurrido en 1967. En ese año, López iniciaba su trayectoria profesional como cantante en Venezuela y asistió a una ceremonia de entrega de distinciones musicales.
El altercado de 1967 con el cantante Osvaldo Morales
Durante aquella reunión, López llevaba puesto un anillo de metal económico que adquirió por 20 bolívares venezolanos. El cantante venezolano Osvaldo Morales observó la pieza y cuestionó públicamente a López sobre el bajo costo del accesorio, exhibiendo al mismo tiempo sus propias alhajas y relojes de oro.
López declaró que aquel comentario causó su retiro inmediato hacia su habitación de hotel para desahogar la impotencia del momento. En ese contexto, el músico prometió que cuando alcanzara estabilidad económica en la industria musical compraría múltiples anillos de oro puro para utilizarlos en cada presentación.
Años después, con el éxito discográfico de temas de cumbia y porro en Colombia y Venezuela, López concretó giras por territorio estadounidense. Durante una estancia en ese país, el vocalista encargó a un taller de orfebrería la elaboración de ocho anillos con la efigie del líder apache Gerónimo.
El diseño de Gerónimo y el significado de los amuletos
El artista seleccionó la figura del guerrero indígena como una representación de resistencia frente a las adversidades de su origen campesino. Con el paso del tiempo, las piezas adquirieron un carácter de amuleto personal.
Los familiares del músico confirmaron tras su fallecimiento en 2019 que un santero radicado en la ciudad de Miami preparó y bendijo los ocho anillos mediante rezos tradicionales. El cantante prohibía que terceras personas tocaran o portaran las joyas para evitar interferencias energéticas.
El músico complementó los anillos con siete cadenas de oro y pulseras en ambas muñecas. Dicha indumentaria lo acompañó hasta su último concierto público en marzo de 2019, semanas antes de su muerte en la ciudad de Cúcuta.






