La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoció a los pueblos y comunidades afromexicanas en el año 2019. Esta reforma al Artículo 2° establece que estas poblaciones son parte de la composición pluricultural de la nación. El cambio legal busca garantizar la libre determinación, autonomía e inclusión de este sector de la sociedad en el desarrollo nacional.
La presencia de personas de origen africano en el territorio nacional data del siglo XVI. Durante el periodo de la colonización española, miles de individuos llegaron de manera forzada al país. Con el paso de los siglos, sus descendientes establecieron comunidades con identidades culturales propias que influyeron en la formación del México actual.
Figuras históricas con ascendencia africana
La historia de México registra la participación de personas afrodescendientes en movimientos sociales fundamentales. Vicente Guerrero, quien fuera el segundo presidente de la República y héroe de la Independencia, poseía ascendencia africana. Su labor fue determinante para la consumación del movimiento insurgente y la abolición de la esclavitud en el país.
Otro referente relevante es Gaspar Yanga, un hombre africano que lideró una rebelión en el estado de Veracruz. Yanga fundó uno de los primeros pueblos libres de América, conocido originalmente como San Lorenzo de los Negros. Este asentamiento representó un precedente de resistencia y búsqueda de libertad frente al sistema colonial.
Ubicación actual de las comunidades afromexicanas
En la actualidad, la población afromexicana se concentra principalmente en regiones específicas del país. La Costa Chica, que abarca zonas de los estados de Guerrero y Oaxaca, es una de las áreas con mayor presencia. También existen asentamientos significativos en Veracruz, Michoacán y otras entidades de la República.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en México viven 2 millones 576 mil 213 personas que se reconocen como afromexicanas. Esta cifra representa el 2 por ciento de la población total del país. El reconocimiento estadístico permite el diseño de políticas públicas enfocadas en las necesidades de estas comunidades.
Preservación de tradiciones y cultura
Las comunidades afromexicanas mantienen expresiones culturales que forman parte del patrimonio nacional. Entre estas destacan la Danza de los Diablos, la música de artesa y diversas prácticas gastronómicas. Estas tradiciones se transmiten de generación en generación como un mecanismo de preservación de la identidad y la memoria histórica.
El reconocimiento de 2019 representa un avance en la visibilización de la denominada “tercera raíz” de México. Organizaciones civiles y representantes comunitarios continúan trabajando en la promoción de sus derechos y en la eliminación de prácticas discriminatorias. La integración de su historia en los programas educativos es uno de los objetivos actuales de estos grupos.






