La división corporativa y familiar entre los hermanos alemanes Adolf y Rudolf Dassler en 1948 transformó la industria del calzado deportivo y dio paso a la fundación de las compañías multinacionales Adidas y Puma.
El desencuentro personal disolvió una sociedad comercial iniciada en la década de 1920 y fragmentó durante décadas la vida laboral y social de su localidad natal, Herzogenaurach, en el estado de Baviera.
De la fábrica Gebrüder Dassler a los Juegos Olímpicos de 1936
Ambos hermanos establecieron la firma Gebrüder Dassler Schuhfabrik (Fábrica de Zapatos de los Hermanos Dassler) en 1924, dentro de la lavandería familiar.
La estructura operativa distribuía tareas específicas: Adolf «Adi» Dassler asumió el diseño técnico y la confección de prototipos, mientras que Rudolf Dassler administraba las ventas y las relaciones comerciales.
El reconocimiento internacional de la marca ocurrió durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, cuando el atleta estadounidense Jesse Owens compitió y obtuvo cuatro medallas doradas con zapatillas provistas por el taller alemán.
La notoriedad comercial impulsó la producción del taller, pero el aumento de pedidos coincidió con tensiones crecientes entre los dos socios y sus respectivos núcleos familiares.
Ruptura definitiva en 1948 y fundación de Adidas y Puma
Las divergencias ideológicas y administrativas se intensificaron durante la Segunda Guerra Mundial, periodo en el que las instalaciones industriales afrontaron directrices estatales de reconversión de manufactura.
Al concluir el conflicto bélico y tras investigaciones de las autoridades aliadas, los hermanos acordaron la liquidación de la compañía en 1948 y la repartición proporcional de los activos y del personal técnico.
Rudolf Dassler instaló su nueva empresa en la ribera norte del río Aurach bajo el nombre comercial Ruda, término que modificó meses más tarde por la denominación definitiva Puma.
Adolf Dassler permaneció en el sector sur y registró legalmente la empresa Adidas, acrónimo derivado de las primeras sílabas de su apodo y su apellido paterno.
División en Herzogenaurach y desenlace de los fundadores
La rivalidad empresarial traspasó el entorno corporativo y dividió a los habitantes de Herzogenaurach en dos sectores económicos excluyentes.
Los comercios, clubes deportivos y restaurantes locales atendían de forma preferente a empleados de una u otra fábrica según el calzado que vestían al ingresar.
Cronistas locales denominaron a la localidad como «el pueblo de los cuellos inclinados», debido a la costumbre de observar los zapatos de los transeúntes antes de entablar conversación.
Ambos empresarios continuaron sus actividades comerciales de manera paralela sin restablecer contacto personal hasta sus últimos años de vida.
Rudolf Dassler falleció en octubre de 1974 y Adolf Dassler en septiembre de 1978; los restos de ambos reposan en extremos opuestos del cementerio municipal de Herzogenaurach.






