Francisco el Hombre: El acordeonero que derrotó al diablo en un duelo

Kenia Espinosa

2026-02-05

Monumento a Francisco el Hombre en Colombia. Representa el duelo de acordeón donde el juglar vence al diablo, leyenda clave de la música vallenata.

Francisco el Hombre: La leyenda del juglar que enfrentó al diablo con su acordeón

La historia de Francisco Moscote Guerra, conocido popularmente como Francisco el Hombre, constituye uno de los pilares fundamentales de la mitología del Caribe colombiano y de la música vallenata. Moscote Guerra fue un campesino guajiro cuya vida transcurrió entre finales del siglo XIX y principios del XX. Su figura representa la tradición de los juglares, músicos errantes que recorrían los pueblos de La Guajira y el Cesar llevando noticias y mensajes a través de sus composiciones.

De acuerdo con los relatos transmitidos por generaciones, Francisco el Hombre realizaba trayectos constantes entre diversas localidades de la región. En una de estas travesías, específicamente en el camino que conduce de Galán a Machobayo, ocurrió el evento que lo inmortalizó en la memoria colectiva. Bajo una noche despejada, el músico cabalgaba sobre su burro mientras ejecutaba melodías en su acordeón para amenizar el viaje.

El duelo musical en los caminos de La Guajira

El relato indica que, de manera repentina, otro acordeón comenzó a responder a las notas de Francisco desde la distancia. Lo que inició como un intercambio de melodías se transformó en un desafío técnico y creativo. Francisco Moscote Guerra aumentó la complejidad de sus ejecuciones, pero su interlocutor invisible replicaba cada nota con exactitud y superioridad técnica.

Este enfrentamiento musical se prolongó por un espacio de dos horas. Durante el duelo, los repiques de los instrumentos y los versos improvisados marcaron el ritmo de la contienda. La identidad del oponente permaneció oculta entre las sombras hasta que un destello de luz lunar permitió a Francisco visualizar la figura de su contrincante. Según la tradición oral, el ser que ejecutaba el otro acordeón era el diablo.

La estrategia de Francisco Moscote Guerra para vencer al mal

Al identificar la naturaleza de su oponente y notar que estaba perdiendo el duelo, Francisco el Hombre decidió cambiar su táctica. En lugar de competir únicamente a través de la destreza técnica del instrumento, recurrió a un elemento de carácter espiritual. El músico procedió a cantar los versos del Credo al revés, acompañándolos con una ejecución magistral de su acordeón.

Esta acción provocó la retirada inmediata del espectro, quien desapareció entre la oscuridad del camino. La victoria de Francisco sobre el diablo no solo consolidó su reputación como el mejor acordeonero de la región, sino que también estableció un precedente sobre la función del músico como protector de la comunidad frente a fuerzas inexplicables. Desde aquel momento, la leyenda ha servido de inspiración para los acordeoneros que buscan perfeccionar su arte en los aires sabaneros.

El impacto de Francisco el Hombre en la cultura vallenata

La influencia de Francisco Moscote Guerra trasciende el relato fantástico. Su figura es mencionada en obras literarias de relevancia internacional, como “Cien años de soledad” de Gabriel García Márquez, donde se le describe como un anciano trotamundos que lleva noticias de pueblo en pueblo. Esta mención subraya la importancia histórica de los juglares en una época donde los medios de comunicación eran inexistentes en las zonas rurales del Caribe.

En la actualidad, el Festival de la Leyenda Vallenata, celebrado anualmente en Valledupar, rinde homenaje a esta tradición. El título de “Rey Vallenato” que se otorga en la competencia principal busca reconocer a aquellos músicos que mantienen la esencia de la ejecución que caracterizó a Francisco el Hombre. La estructura de los cuatro aires del vallenato (son, paseo, merengue y puya) conserva los elementos narrativos y rítmicos que los juglares utilizaban en sus recorridos.

La geografía de la leyenda y su preservación

Los lugares mencionados en la historia, como Galán y Machobayo, pertenecen a la jurisdicción de Riohacha, en el departamento de La Guajira. Estos sitios reciben visitantes interesados en conocer el origen de la narrativa que define la identidad regional. La preservación de esta historia se realiza a través de monumentos, canciones y la transmisión oral en las familias de la zona.

La figura de Francisco el Hombre representa la resistencia cultural y la capacidad de la música para narrar la realidad y la fantasía de un pueblo. Su legado continúa presente en cada festival y en cada parrandas donde el acordeón es el protagonista. La historia de Francisco Moscote Guerra permanece como un recordatorio del origen humilde y campesino de uno de los géneros musicales más representativos de América Latina.

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