¿Te gusta la salsa pero quieres escuchar jazz? Este es el disco perfecto para empezar

Kenia Espinosa

2025-12-29

"El Sonido Nuevo" (1966), el álbum donde Eddie Palmieri y Cal Tjader crearon un puente musical entre la salsa y el jazz que cambiaría la historia del Latin Jazz.

“El Sonido Nuevo”: El disco que construyó el puente entre la salsa y el jazz

Para muchos amantes de la salsa, el jazz puede parecer un territorio lejano y complejo. Sin embargo, en la historia de la música latina existe un álbum que sirvió como el puente perfecto entre ambos mundos: “El Sonido Nuevo”, una colaboración legendaria entre el pianista de origen puertorriqueño Eddie Palmieri y el vibrafonista norteamericano Cal Tjader, lanzada en 1966.

Esta producción no solo unió a dos de los más grandes talentos de sus respectivos géneros, sino que también capturó la efervescencia cultural de la Nueva York de los años 60, una ciudad donde los sonidos latinos y el jazz convivían y se influenciaban mutuamente en los clubes nocturnos. El resultado fue un disco adelantado a su tiempo, que al principio desconcertó a muchos, pero que con los años se consolidó como una pieza fundamental del Latin Jazz.

El encuentro de dos gigantes en la Nueva York de los 60

Para entender la importancia de “El Sonido Nuevo”, es necesario transportarse a la escena musical neoyorquina de mediados de los años 60. Era una época de ebullición, donde figuras como Tito Puente, Machito y Ricardo Ray llenaban los salones de baile. En ese contexto, Eddie Palmieri y su orquesta, La Perfecta, se destacaban por un sonido más agresivo y callejero, una propuesta que rompía con los formatos más tradicionales.

Según cuenta la historia, Cal Tjader, un músico de jazz de la costa oeste ya consagrado, visitó el club Cheetah en Nueva York y quedó impactado al escuchar la energía de la orquesta de Palmieri. Tjader, conocido como “el americano más latino”, vio en ese sonido crudo y potente una oportunidad para crear algo completamente diferente. Fue así como nació la idea de colaborar, uniendo la fuerza rítmica de Palmieri con la sofisticación melódica del vibráfono de Tjader.

Un experimento grabado a distancia

La creación de “El Sonido Nuevo” fue tan innovadora como su música. El proceso de grabación fue un experimento logístico para la época. El 24 y 25 de mayo de 1966, Eddie Palmieri y su banda, que incluía a músicos de la talla de Barry Rogers y José Rodrigues en los trombones y a Manny Oquendo en la percusión, grabaron las bases rítmicas en el legendario estudio de Rudy Van Gelder en Nueva Jersey, el mismo lugar donde John Coltrane había grabado su obra maestra “A Love Supreme”.

Una vez grabadas las pistas, las cintas fueron enviadas a Los Ángeles, donde vivía Cal Tjader. A distancia, y coordinándose por teléfono con Palmieri, Tjader grabó sus partes de vibráfono sobre la base ya existente. Este método, poco común en ese entonces, dio como resultado una fusión que se sentía orgánica y espontánea, a pesar de que los dos artistas principales no estuvieron juntos en el estudio.

Un clásico que tardó en ser comprendido

Cuando “El Sonido Nuevo” salió a la venta, la reacción inicial fue de confusión. Los seguidores más puristas de la salsa no entendían la inclusión del vibráfono, un instrumento más asociado al jazz. Por otro lado, los aficionados al jazz tradicional encontraron la base rítmica de Palmieri demasiado intensa y alejada de sus convenciones.

El sello discográfico Verve Records tuvo dificultades para promocionarlo, ya que el álbum no encajaba en ninguna categoría preestablecida. Sin embargo, el tiempo le dio la razón. Con el auge del Latin Jazz, el público comenzó a valorar la audacia y la genialidad de esta colaboración. Canciones como “Picadillo” se convirtieron en estándares del género, y la versión de “Guajira en Azul” es hoy considerada una joya. El disco demostró que la música no tiene fronteras y que la fusión de talentos puede dar lugar a creaciones eternas.

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