Cinco producciones discográficas que documentan la evolución de la salsa
La salsa, como género musical, se fundamenta en la fusión de ritmos afrocaribeños con elementos del jazz y otros sonidos continentales. A lo largo de su historia, diversos álbumes han marcado pautas técnicas y narrativas que permitieron la consolidación de este movimiento cultural. Desde la experimentación con el jazz hasta la creación de óperas rítmicas, la discografía del género ofrece un registro de su transformación sonora.
A continuación, se analizan cinco producciones que integran innovaciones rítmicas y colaboraciones internacionales, fundamentales para comprender el desarrollo de la música tropical.
Ray Barretto y el retorno con Rican/Struction
En el año 1979, el percusionista Ray Barretto publicó el álbum Rican/Struction. Este lanzamiento marcó el regreso del músico a la escena activa tras un periodo de cuatro años de ausencia, motivado por un accidente automovilístico ocurrido en 1975. Durante ese tiempo, Barretto se alejó de las presentaciones públicas, lo que generó una expectativa sobre su nueva dirección musical.

La producción se caracteriza por un sonido que la crítica especializada denomina “progresivo” dentro de la salsa. Barretto integró arreglos complejos que daban mayor protagonismo a la sección de vientos y a la percusión técnica. Con la participación del vocalista Adalberto Santiago, el álbum buscó una identidad que uniera las raíces puertorriqueñas con la vanguardia del sonido neoyorquino de finales de la década de los 70.
La fusión de Mongo Santamaría y Justo Betancourt en Ubane
El álbum Ubane, lanzado en 1976, representa una colaboración entre el conguero cubano Mongo Santamaría y el cantante Justo Betancourt. Esta producción destaca por la integración de diversos géneros dentro de la estructura de la salsa dura. La grabación incorporó elementos del jazz latino, un área donde Santamaría ya poseía una trayectoria consolidada en los Estados Unidos.

Además del jazz, Ubane incluyó matices de cumbia, lo que permitió una apertura hacia los mercados del sur del continente. Esta mezcla de ritmos no solo amplió el espectro sonoro de la salsa de la época, sino que también demostró la flexibilidad del género para adoptar patrones rítmicos de otras regiones sin perder su base afroantillana.
Maestra Vida: La ópera salsa de Rubén Blades
Rubén Blades introdujo un cambio en la narrativa del género con la publicación de Maestra Vida en 1980. Esta obra se presenta como una “ópera salsa” dividida en dos partes, donde se relata la historia de una familia a través de varias generaciones. A diferencia de las producciones convencionales de la época, que se enfocaban en temas alegres o de baile social, Blades utilizó la música para abordar conceptos como la soledad, el paso del tiempo y la muerte.

La producción contó con la dirección musical de Willie Colón y se alejó de los formatos estándar de canciones individuales para crear una estructura lineal. El uso de efectos de sonido ambientales y diálogos entre las piezas musicales permitió que el álbum fuera recibido como una pieza literaria y musical, estableciendo un precedente para la salsa con contenido social y crónicas urbanas.
Willie Colón y la influencia brasileña en Criollo
En 1984, Willie Colón presentó el álbum Criollo, una producción que exploró la conexión entre la salsa y la música popular de Brasil. Colón, quien ya había experimentado con diversos sonidos internacionales, integró ritmos tradicionales brasileños en los arreglos de sus canciones. Esta decisión técnica incluyó el uso de instrumentos de percusión específicos de la samba y el bossa nova.

El álbum también incluyó versiones al español de canciones reconocidas en el mercado brasileño, adaptándolas a la clave de salsa. Esta etapa de la carrera de Colón reflejó una búsqueda por internacionalizar el sonido de la salsa, vinculándolo con otras potencias musicales de América Latina y diversificando el catálogo de la Fania Records durante los años 80.
Las raíces documentadas en La Salsa Llegó de Cuba
La producción titulada La Salsa Llegó de Cuba funciona como una recopilación histórica que reúne sonidos y artistas cubanos de décadas previas. Este material es fundamental para identificar las bases rítmicas que posteriormente los músicos en Nueva York y Puerto Rico denominarían “salsa”. La compilación incluye géneros como el son montuno, la guaracha y el mambo.

El análisis de estas grabaciones permite observar la transición de los formatos de conjunto y charanga hacia las grandes orquestas de salsa. Al documentar el trabajo de los pioneros cubanos, este disco ofrece una perspectiva sobre la herencia musical que permitió el auge del movimiento tropical en la segunda mitad del siglo XX.






