¿Sabías que agradecer te hace vivir mejor? La ciencia explica por qué debes hacerlo diario

Kenia Espinosa

2026-01-11

Levantar los brazos y dar las gracias por un nuevo día ayuda a liberar estrés y a conectar con las emociones positivas que benefician nuestra salud.

DÍA INTERNACIONAL DEL AGRADECIMIENTO: ¿POR QUÉ ES IMPORTANTE AGRADECER?

Desde la infancia, una de las primeras lecciones que se reciben en los hogares mexicanos es la de “dar las gracias”. Se enseña como una norma de cortesía básica para convivir en sociedad. Sin embargo, el acto de agradecer va mucho más allá de los buenos modales. Este 11 de enero se celebra el Día Internacional del Agradecimiento, una fecha que invita a reflexionar sobre el poder que tiene la gratitud para transformar la salud física, emocional y las relaciones personales.

Diversos estudios científicos y psicológicos respaldan que la gratitud no es solo un sentimiento, sino una práctica que genera cambios reales en el funcionamiento del cerebro y del cuerpo.

La química de la felicidad en el cerebro

Cuando una persona expresa o recibe gratitud de manera genuina, el cerebro libera neurotransmisores clave: la dopamina y la serotonina. Estas sustancias son las responsables de las sensaciones de placer, bienestar y felicidad.

Expertos de la Escuela de Medicina de Harvard explican en sus publicaciones que la gratitud ayuda a las personas a sentir emociones más positivas, disfrutar de las buenas experiencias y lidiar mejor con la adversidad. Al enfocarse en lo que se tiene y no en lo que falta, el cerebro reduce la producción de cortisol, la hormona del estrés. Esto significa que agradecer funciona como un antídoto natural contra la ansiedad que genera el ritmo de vida acelerado de la ciudad.

Beneficios para la salud física

La importancia de agradecer también se refleja en el cuerpo. Investigaciones citadas por la Clínica Mayo sugieren que las personas que practican la gratitud de forma regular reportan menos dolores y molestias generales. Además, suelen cuidar más de su salud y hacer ejercicio con mayor frecuencia.

Uno de los beneficios más notables es la mejora en la calidad del sueño. Irse a la cama pensando en tres cosas buenas que sucedieron durante el día, en lugar de repasar los problemas, ayuda a conciliar el sueño más rápido y a descansar profundamente. Asimismo, se ha observado que la gratitud contribuye a la salud cardiovascular, ya que reduce la presión arterial al disminuir los estados de tensión nerviosa.

Fortalecimiento de los lazos familiares y sociales

En el entorno familiar y comunitario, el agradecimiento actúa como un “pegamento” social. Decir “gracias” a la pareja, a los hijos o a los compañeros de trabajo valida su esfuerzo y les hace sentir valorados.

Un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre las relaciones interpersonales destaca que la gratitud fomenta la conducta prosocial; es decir, cuando alguien se siente agradecido, es más probable que ayude a otros en el futuro. Esto crea un ciclo positivo en la familia: si la madre agradece la ayuda en casa, los hijos aprenden a valorar el trabajo de los demás y el ambiente en el hogar se vuelve más armonioso y cooperativo.

La gratitud como herramienta de resiliencia

La vida no siempre es fácil y agradecer en momentos difíciles puede parecer complicado. Sin embargo, la psicología positiva señala que la gratitud es fundamental para la resiliencia (la capacidad de superar traumas o problemas).

Agradecer no significa ignorar los problemas o el dolor, sino reconocer que, a pesar de las dificultades, existen aspectos positivos en la vida, como la salud, el apoyo de una amiga o simplemente tener un techo. Esta perspectiva permite enfrentar las crisis con mayor fortaleza mental, evitando caer en estados de depresión profunda.

¿Cómo practicar el agradecimiento diariamente?

Incorporar la gratitud a la rutina diaria es sencillo y no requiere dinero ni mucho tiempo. Algunas recomendaciones para empezar este 11 de enero son:

  1. El diario de gratitud: Dedicar cinco minutos en la noche a escribir tres cosas por las que se está agradecida ese día.
  2. Expresarlo verbalmente: No dar por hecho las cosas. Decir “gracias” al conductor del transporte, a la persona que atiende en la tienda o a quien preparó la comida.
  3. Notas sorpresa: Dejar una pequeña nota de agradecimiento en la lonchera de los hijos o en el bolsillo de la pareja.

El Día Internacional del Agradecimiento es el pretexto perfecto para retomar esta práctica. Agradecer es una herramienta poderosa y gratuita que está al alcance de todas para mejorar la calidad de vida y sembrar bienestar en el entorno.

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